“El alma que admira la respetabilidad con seriedad y con veneración, se vuelve respetable.”
Plinio Correa de Oliveira

Concilio Vaticano II

Lamentable elogio papal del sincretismo religioso

Marian T. Horvat

La comunidad de Taizé es conocida en todo el mundo, sin embargo, debido que hay muchos católicos que nunca han oído hablar de ella, diré algunas pocas palabras para aquellos que no saben qué es. Taizé es una “orden monástica” que une a protestantes y católicos en la región francesa de Borgoña.

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 Sentados al estilo musulmán en una sesión de oración de Taizé

En su sitio web oficial – en 62 idiomas – ellos se llaman a sí mismos una “parábola de comunidad”, donde católicos y protestantes viven y rezan juntos superando cualquier barrera de religión y cultura. Puesto que ellos no profesan la verdadera fe, el objetivo no es convertir a nadie a nada, sino más bien es una “presencia de amor” donde ellos se encuentran, especialmente entre los pobres y los grupos marginados de la sociedad.

Taizé, que comenzó antes del Concilio Vaticano II, se convirtió en un pionero del ecumenismo y en un modelo de la futura comunidad deseada por el progresismo. Paulo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI han aprobado efusivamente ese establecimiento donde católicos y protestantes, ortodoxos y herejes se mezclan con valentía.

Fue fundada por el hermano predicador protestante Roger Schutz, quien nunca se convirtió al catolicismo, según afirman miembros de la misma comunidad. Incluso el mismo Schutz afirmó hasta su prematura muerte que él nunca se “convirtió” (no era necesario); en cambio, él ha “integrado” o hecho una “amalgama” de creencias católicas en sus herejías calvinistas.

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El apoyo constante de los Papas conciliares

A pesar de lo absurdo de esta afirmación, en la misa de funeral de Juan Pablo II, en abril de 2005, poco antes de ser elegido Papa, el cardenal Joseph Ratzinger le dio la comunión al “hermano” Schutz. Después se supo que Shutz había recibido la comunión de manos de Juan Pablo II en varias ocasiones (ver aquí).

ECUMANÍA: EN ESTO ANDAN LOS BENEDICTINOS Y CISTERCIENCES DE EE.UU. Y CANADÁ

Publicado en la página web Catapulta

SIMPOSIO EN HOMENAJE A SWAMI ABHISHIKTANANDA (SHANTIVANAM, INDIA, ENERO 2010)

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Hermanas Samuel Nougue-Debat y Marie Pinlou, OSB, frente a la tumba de Swami Abhishiktananda.

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Profesor Fabrice Blée de la Saint Paul University, Ottawa; Dr. Bettina Bäumer Varanasi, organizadora del simposio y Padre John Dupuche, Coordinador del Diálogo en Australia.

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Hermano Daniel Pont, Coordinador del Diálogo en Europa.

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Padres William Skudlarek OSB, Secretario General del Diálogo, y George Nelliyatanil, Prior de Shantivanam y Coordinador del Diálogo en la India y Sri Lanka.

http://www.monasticdialog.com/

Notas catapúlticas

1) Swami Abhishiktananda era el nombre adoptado por el benedictino francés Henri Le Saux (1910-1973). En 1950, junto con el Padre Jules Monchanin, fundó Saccidananda Ashram, ”institución monástica” cuyo propósito era integrar los valores benedictinos con los de la tradición monástica india.

2) El simposio fue organizado por el Monastic Interreligious Dialogue.

(Que Dios los perdone a todos)

Si le parecía que estaba todo visto...

Publicado en Santa Iglesia Militante

El sacerdote Nicolás Alessio, párroco de la iglesia de San Cayetano en el barrio Altamira de la ciudad de Córdoba (Argentina), participó el pasado jueves en una marcha a favor del matrimonio homosexual por el centro de esta ciudad  y tomó la palabra al final de la misma. Mire y escúchelo… si puede.  

 
Empezó su discurso pidiendo perdón por «pertenecer a una institución que no termina de convertirse al evangelio de Jesús, a un Jesús que jamás condenó la homosexualidad y jamás condenó el matrimonio homosexual», palabras que levantaron la ovación de los presentes.
Por Luis F. Pérez- InfoCatólica:  A pesar de la petición expresa de su arzobispo, Monseñor Ñañez, de que se abstuviera de defender públicamente el matrimonio entre homosexuales, el sacerdote argentino Nicolás Alessio participó el pasado jueves en una manifestación a favor de dicho matrimonio que tuvo lugar en las calles del centro de Córdoba. La marcha había sido convocada por la Multisectorial por la Democratización del Matrimonio Civil.
Don Nicolás no sólo se sumó a la marcha, sino que al final de la misma tomó la palabra para dirigirse a los asistentes. En un discurso de más de ocho minutos, el todavía sacerdote católico arremetió contra la postura de la Iglesia Católica sobre esta cuestión.
Alessio, al parecer a disgusto por pertenecer a la Iglesia Católica, pidió perdón porque “esta institución (ndr: la Iglesia) no quiere perder poder, quiere todavía manejar la conciencia de nosotros" y “quiere imponer sus verdades como si fueran verdades únicas y absolutas”. También quiso “pedir perdón por esta institución que es muy dura para juzgar a los que están fuera pero muy hipócrita para juzgar a los que están dentro y ha sido cómplice de numerosos delitos”.
Van a tener dos papás y dos mamás
El sacerdote arremetió contra los sectores de la sociedad argentina que se muestran contrarios al matrimonio homosexual, a los que calificó de reaccionarios. Se refirió al argumento de la necesidad de que los niños tengan padre y madre asegurando que a nadie se le va a quitar “ni a su papá ni a su mamá”. “¡Que no tengan miedo que nadie les va a raptar a sus padres o a sus madres!", exclamó entre el jolgorio de los manifestantes. Y añadió que "por el contrario les decimos: si hay un papá vamos a poner otro y van a tener dos papás. Y si hay una mamá vamos a poner otra y van a tener dos mamás”.
El presbítero argentino también criticó que los opositores al matrimonio gay defiendan la familia y los valores ya que, según él, “hay muchos modos de ser familia” y “hay un valor supremo es el de la persona humana con cualquier orientación sexual que tenga”. “En el fondo son ellos los que no defienden ni la familia ni los valores, sino que están defendiendo un prejuicio", sentenció el padre Alessio.
¿Confesión de su condición de homosexual?
Nicolás Alessio también se refirió a la decisión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de retirar la homosexualidad de la lista de enfermedades psicológicas. Hablando en primera persona del plural en relación a los homosexuales, el sacerdote aseguró que “no hace falta que la OMS nos diga que no somos enfermos. Lo sabemos por convicción. Lo sabemos por la experiencia de la vida. Lo sabemos porque hemos podido soportar durante siglos la persecución, el estigma, la acusación de ser considerados como desviados, pervertidos y peligrosos”.
El sacerdote insistió en que “no sólo la homosexualidad no es una enfermedad, sino que, al contrario, es una riqueza, es un don, es una maravilla de la vida”.
Por último, señaló a aquellos que hablan “en nombre de Dios” y les dijo que “los dioses son libertad, los dioses son amor, los dioses son un arco iris de libertad y los dioses están con nosotros”.
Sigue siendo párroco
A pesar de su abierta oposición a la doctrina de la Iglesia y su desobediencia patente a la petición de su arzobispo, Nicolás Alessio sigue siendo párroco de la parroquia de San Cayetano, en el barrio Altamira de la ciudad de Córdoba.
Desde el portal Argentinos Alerta se ha puesto a disposición de los fieles católicos un formulariopara solicitar al arzobispo de Córdoba, Monseñor Carlos José Ñañez, que tome medidas urgentes para acabar con el escándalo constante que protagoniza uno de sus sacerdotes.
 

El Cardenal de Viena y la "misa" rock

 Uno de nuestros lectores nos pidió que subiéramos el video del Cardenal de Viena realizando una seudo-misa rock. Un acto perverso, des-sacralizador, que atenta contra la Fe de los católicos que restan: aquellos que aún tienen la certeza de que el sacrificio incruento de Nuestro Señor en la Cruz, es renovado.  ¿Se contará el Cardenal entre aquellos católicos que aún creen en la renovación del sacrificio? Ni lucifer podría llevar tan lejos una blasfemia como lo hace el Cardenal. 

Lee el CAPITULO I del Volúmen I

 En Las Aguas Turbias del Concilio Vaticano II: EN ESPAÑOL

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Descarga el archivo y lee el capítulo I en versión PDF (al pie de este post)

Además, ya puedes comprarlo en EBAY!

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Se acaba de imprimir la primera edición en español:

 En las Aguas Turbias del Concilio Vaticano II” es un hito en la historia del catolicismo en los Estados Unidos

En 1997, cuando se publicó por primera vez, el Concilio Vaticano II era considerado un acontecimiento intocable de la historia de la Iglesia que pocos se atrevían a analizar. Este libro acabó con aquella idea. Ahora todos saben que el Vaticano II es irremediablemente ambiguo y hablan de sus destructivas consecuencias. Muchos hasta lo rechazan enteramente por estar en contradicción con el magisterio perenne de la Iglesia Católica.
Hoy, en que este libro se publica por primera vez en español, el público católico hispanohablante podrá conocer cómo la ambigüedad fue intencionalmente introducida, desarrollada y perfeccionada en los documentos oficiales del Concilio para abrir el camino a futuras interpretaciones progresistas y dar inicio al proceso que el mismo Paulo VI caracterizó de “auto-demolición” de la Iglesia.
Es oportuno destacar que el espíritu del autor no es el de disidencia, sino de humildad, amor, obediencia y fidelidad a la Santa Iglesia Católica, al Papado y a las enseñanzas del magisterio eclesiástico, en defensa de los cuales él emprendió este esfuerzo. Por tal razón, el presente trabajo merece la lectura cuidadosa y reflexiva de los obispos, sacerdotes, estudiosos, historiadores y fieles.
El lector encontrará en estas páginas pruebas de cómo el progresismo dominó durante el Concilio Vaticano II y, posteriormente, se instaló en la Iglesia produciendo un cambio completo en las doctrinas, en las instituciones y costumbres de la Iglesia Católica.
En las Aguas Turbias del Concilio Vaticano II de Atila Sinke Guimarães nos explica las raíces de la revolución conciliar. Es una obra que, sin duda, será un punto de referencia en esa materia a lo largo del siglo XXI.
En Abril del 2010, se publica por primera vez en español. Está disponible para enviarse a todos los rincones del mundo por correo y puede comprarse y pagarse por internet.
Editado e impreso en Santiago de Chile, por Juan Valdivieso

Para más información, visite: www.aguasturbias.com 

Cómprelo en Mercado Libre:

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Esto no es católico, definitivamente.

Congreso de Educación Religiosa 2010 en Los Ángeles. Gentileza del Cardenal Mahony.

Esto no es católico.  (Información publicada por Santa I. Militante)

 

ESTO SI es católico: COMPARE Y SAQUE SUS CONCLUSIONES

El Vaticano también recomendó a Los Beatles...

Los Beatles entregaron muchos símbolos masónicos a su audiencia. Curioso, por decir lo menos. Esta es una recopilación original de videoclips de Los Beatles.

 

El Vaticano recomienda Thriller, de Michael Jackson

Retranscribimos íntegramente una desconcertante noticia publicada en el diario La Tercera, respecto a las recomendaciones del Vaticano sobre música rock.

(Ver además: http://www.cbc.ca/arts/music/story/2010/02/13/vatican-paper-music.html )

La Tercera, 13 de febrero del 2010.

Cada cierto tiempo, el Vaticano, a través de su periódico L’Osservatore Romano, entrega su opinión respecto al curso de la sociedad y también de la cultura. Por eso no es de extrañar que diese a conocer los que a juicio de la Santa Sede son los álbumes de rock y pop, de todos los tiempos, que se deben conocer y escuchar.
Estos podrían llamarse también los 10 mandamientos del Vaticano para escuchar bien.

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L’Osservatore Romano, el diario de la Santa Sede, publicó ayer sus selecciones para el paraíso de pop rock, que van desde el álbum de Michael Jackson “Thriller”, “The Dark Side Of The Moon” de Pink Floyd, y “Revolver” de los Beatles.
L’Osservatore Romano califica de ’semiseria’ esta guía en el camino de la buena música que incluye a “Graceland”, el álbum de Paul Simon, y “Supernatural” de Carlos Santana.
El periódico los llama clásicos para llevar a una isla desierta: de David Crosby “If I Could Only Remember My Name”, ”Rumours “de Fleetwood Mac, ” Nightfly ” de Donald Fagen, “Achtung Baby” de U2, y “(What’s The Story) Morning Glory” por The Oasis .

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Comentario de El Cruzado:

Resulta difícil comprender cuál es el fin que persigue L'Osservatore Romano con la apología a estos grupos de rock, especialmente si se considera la evidente relación que hay entre la música rock y el estilo de vida neo-pagano que tanto aleja al hombre moderno del Cielo. En efecto, para el hombre moderno, amante del frenesí y de los excesos del mundo y del progreso, el rock es la expresión musical de su estado de alma. El rock es la composición musical que se obtiene de un pernicioso amor al desorden y de exiliar a Nuestro Señor Jesucristo de la vida diaria.

A respecto de la música rock, el Profesor Plinio Correa de Oliveira, en su célebre obra "Revolución y Contrarrevolución" señala:

La generación del “rock and roll”: el proceso revolucio-
nario en las almas, así descrito, produjo en las generaciones más re-
cientes, y especialmente en los adolescentes actuales que se hipnoti-
zan con el rock and roll, una forma de espíritu que se caracteriza por
la espontaneidad de las reacciones primarias, sin el control de la inteligencia ni la participación efectiva de la voluntad; por el predominio de la fantasía y de las impresiones sobre el análisis metódico de la realidad; fruto, todo, en gran medida, de una pedagogía que reduce a casi nada el papel de la lógica y de la verdadera formación de la voluntad.
(Revolución y Contrarrevolución, Parte I, Cap. VII, d.)

¿Cómo comprender el "apostolado" del rock que propaga el órgano oficial del Vaticano?

Hermanas de María Reparadora

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Publicado en Catapulta.com.ar http://www.catapulta.com.ar/

Nota catapúltica: Que a estas alturas del post Concilio las religiosas se pongan a bailar danzas profanas, parecería un pecadillo venial. Pero que recen abrazadas a un globo terráqueo entra en el dominio de la sugestión diabólica. Señalo al lector que estas “religiosas” son culturas de la “eco-espiritualidad”, sugerida por sus capellanes jesuítas, cultores a su vez de la “ecoteología”. Agrego que son asiduas concurrentes al Forum Social Mundial, una organización marxista internacional, que es la matriz del Foro de Sao Paulo. http://www.smr.org/ 

Benedicto XVI: ¿"beatificación" del internacionalismo castrista?

Si Cuba comunista continúa siendo una "vergüenza de nuestro tiempo", ¿cómo interpretar, en ese contexto, la reciente alocución papal al nuevo embajador cubano? Si, por el contrario, Cuba hubiese dejado de ser esa "vergüenza", ¿cuáles serían las altísimas razones que habrían inspirado tal viraje interpretativo de 180 grados respecto de un régimen comunista?

Por Armando F. Valladares

1. El discurso de Benedicto XVI de recepción de las cartas credenciales del nuevo embajador de Cuba comunista, Eduardo Delgado Bermúdez (cf. "Le lettere credenziali dell’Ambasciatore di Cuba presso la Santa Sede", Oficina de Prensa de la Santa Sede, Diciembre 10, 2009, con texto completo de la alocución, en idioma español), fue poco divulgado por la prensa y prácticamente no recibió comentarios.

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2. No obstante, la referida alocución merece la máxima atención porque muestra una faceta hasta ahora poco realzada del pontificado de Benedicto XVI, considerado por muchos como conservador; porque constituye una reafirmación de la incomprensible política de distensión de la diplomacia vaticana con relación al régimen cubano desde los primeros años de la sangrienta revolución, diplomacia que no puede haber dejado de tener un papel y una responsabilidad fundamentales en la redacción de esta alocución; y porque las palabras del Pontífice podrán tener consecuencias serias, no solamente para el futuro de Cuba comunista, sino para el de América Latina, en la medida en que de una u otra manera beneficien al "eje del mal" chavista-castrista-evista-correísta-orteguista.

Sacerdote heavy metal: frutos de la nueva pastoral post-conciliar

El sacerdote franciscano Cesare Bonizzi, milanés, de 62 años, lleva 13 años contrariando directamente la Tradición Católica y preparando el culto al demonio, con su grupo de música metálica "Frate Metallo". Por algo, este tipo de música, ha sido la predilecta para los grupos que adoran a satanás.

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Los Simpson y el reconocimiento que les faltaba: el del Vaticano

Publicado en Radio Cristiandad el 28 de diciembre del 2009

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El periódico L´Osservatore Romano destacó virtudes de los personajes creados por Matt Groening y que buena parte del planeta no sabría cómo reírse sin ellos. Aplaudió la postura irreverente y mordaz acerca de la religión organizada.

Elecciones presidenciales en Chile: trampas políticas y eclesiásticas

Editorial: El Cruzado

Hace unos días, el candidato presidencial Sebastián Piñera (candidato de derecha, supuestamente) lanzó un documento llamado “Acuerdo de Vida en Común” (AVC). En él, se promueve regular las uniones de hecho, situación anómala que tiende a ser un sustituto – fraudulento, por cierto – de la familia cristiana instituida por Dios y cuyo ejemplo más alto es, sin duda, la Sagrada Familia de Nuestro Señor.

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Sebastián Piñera, candidato presidencial de derecha

En ese documento, se insta a legislar en varias materias las uniones entre personas de distinto o igual sexo. Al legislarse sobre las herencias y otros asuntos, para ese tipo de uniones ilegítimas, se les reconoce una cierta “institucionalidad”. Para ilustrar la gravedad de este asunto: imagine el efecto que tendría, por ejemplo, reconocer la legalidad del “sindicato de narcotraficantes”. Si bien la sindicalización o los gremios por sí mismos, en nada dañan el orden social ni se riñen con el orden jurídico, evidentemente, un reconocimiento a ese gremio perverso, sería, para ellos, un enorme avance estratégico en pos de sus planes más ambiciosos.
En otras palabras: pretender que los asuntos prácticos (como legislar la materia) en nada favorecen la posición de un determinado grupo, es un sofisma que abre camino al total reconocimiento de esos grupos de lobby homosexual. Les allana el camino para ser reconocidos como “matrimonio” y por ende, a adoptar hijos.

La trampa de una derecha “progresista”

El llamado “progresismo” en la esfera política actual, no ha sido definido y ha pasado a ser un privilegio o una cualidad que denota, en quien lo luce con orgullo, estatura de “estadista”. “Progresista” parece ser una palabra-talismán capaz de conquistar un espacio ganado como legítimo en el confuso panorama ideológico de hoy. Al no definirse claramente, el término “progresista”, no ha sido desenmascarado. Tanto derechistas (seudo-derechistas a decir verdad) como izquierdistas se hacen llamar “progresistas”. A final de cuentas, sea el enredo que sea, aquella palabra viscosa, tiene la virulenta capacidad de hipnotizar a los derechistas más laicos y a los conservadores más incautos para que sea aceptada como legítima, una posición de “derecha-socialdemócrata”. Y la campaña de Sebastián Piñera parece ser la plataforma para lanzar una nueva derecha: la derecha “social-demócrata”, es decir, izquierda socialista y atea.

Las consecuencias de la nueva derecha

Una vez cautivados los incautos y adormecidos los reaccionarios de la derecha chilena, éstos optan por apoyar somnolientos a lo que algunos entienden como “el mal menor”; mal que mal, la nueva derecha, que disfruta de una alta probabilidad de triunfo en las próximas elecciones, es “lo que hay”: la única alternativa viable. En medio de la apatía generalizada de los católicos, una nueva derecha avanza para imponerse como la única opción válida para oponerse a los corruptos gobiernos de la izquierda chilena que llevan casi dos décadas. Se quiere presentar al votante de derecha una punta de diamante: o se vota por una derecha que no es tal, y que promueve la unión legal entre homosexuales y la píldora abortiva, o se ganará una serie de nuevos gobiernos de la “Concertación”: la coalición de izquierda que más ha degradado moralmente a la sociedad chilena, la cual tuvo desde sus inicios, rasgos y convicciones  profundamente cristianas. Y he ahí el peligro: aceptar el sofisma de que el “mal menor” debe ser aceptado sin condiciones. Los católicos, por el contrario, deben condicionar el voto para el candidato de “derecha” a un compromiso formal con los preceptos del orden natural y cristiano: oponerse vigorosamente a la equiparación – por indirecta que sea – entre la familia y las uniones de hecho, interrumpir la difusión de la píldora abortiva en los consultorios públicos, etc. Si los católicos no actúan de esta manera- cada uno en su ámbito y de acuerdo a sus posibilidades- pasarán a la historia como aquellos que favorecieron el lanzamiento de la nueva derecha: una derecha más letal y más corrupta que el socialismo de siempre, su compañero de ruta.

La voz del clero a favor de las nuevas familias: las “seudo-familias” homosexuales

Frente a la resistencia de los sectores más conservadores de la derecha, quienes visualizan, en esta propuesta de legislar, el enorme triunfo estratégico para el lobby homosexual, el rol de los pastores ha sido, una vez más, el de acompañar el ataque del lobo contra el rebaño que Cristo les encomendó.  En efecto, hace un par de días, publicamos en El Cruzado.org las declaraciones del P. Felipe Berríos SJ quien ya había mostrado una extraña afinidad con los grupos de presión “pro homosexual” a través de medios de prensa. En ese artículo, mostrábamos cómo el sacerdote, haciendo las veces de un ministro del enemigo de Dios, promovía la legislación de las parejas homosexuales porque, de lo contrario, se “produce algo injusto” (1).

Escandalizados, los católicos más informados, esperábamos la sanción o el llamado a retractarse por parte de los Obispos de Chile. ¿Qué ocurrió entonces?

Monseñor Goic, Presidente de la Conferencia Episcopal, salió en defensa de la legislación de la unión homosexual -que él llama, “de connotación sexual diferente”– en una entrevista a radio Agricultura (2). Con ello, Monseñor Goic se ganó los aplausos del Movimiento de Liberación Homosexual que declaró: “(…) valoramos profundamente que dicha institución [la Iglesia] reconozca la existencia de parejas homosexuales o heterosexuales que conviven y señale la importancia de regular su régimen patrimonial”.

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Mons. Goic en uno de los cordiales encuentros con el presidente del movimiento de integración y liberación  homosexual (Movilh), Rolando Jiménez.

Desconcertados nuevamente, los católicos con quienes comentamos esta noticia, esperábamos la opinión del Arzobispo de Santiago, el Cardenal Errázuriz. Para sorpresa de muchos e indignación de otros, el Cardenal elogió la medida (¡!). Como señala El Mercurio del día domingo 18 de octubre, “El religioso le dio un mérito a la propuesta, al decir en Canal 13 que ‘hay realidades que hay que abordar. La cantidad de parejas que viven sin contraer matrimonio son una realidad’”(3). Sin embargo, aseveró que el documento “todavía es muy rudimentario”. Dicho de otra manera: el documento político que más ha favorecido al lobby que ejercen las ONGs pro-homosexuales en los últimos años, al determinar los primeros pasos al reconocimiento del seudo “matrimonio homosexual”, sería, para la principal autoridad de la Iglesia chilena: rudimentario. Más confusión precisamente en el momento en que la claridad de la doctrina católica es necesaria para guiar a los fieles y al mundo político en la recta senda que preserve a la familia cristiana.

Es triste decirlo, pero la realidad de los hechos demuestra que son los propios pastores “demoledores” los encargados de adormecer las conciencias y desincentivar la resistencia de los católicos que pueden actuar desde la esfera política y en el ámbito particular individual para que en Chile no tengamos nunca un matrimonio homosexual. Aquellos llamados por Nuestro Señor para guiar el rebaño se coluden con el lobo que amenaza los restos que quedan del orden cristiano.

Ayer fue el incondicional apoyo del clero chileno al comunismo. Hoy, los hechos demuestran que los obispos chilenos dan su incondicional apoyo al lobby homosexual y, esta vez, no es por grave omisión: es un apoyo declarado justo antes de las elecciones presidenciales, momento en que la voz de los Obispos se esperaba con ansias.

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Notas:
(1): El Mercurio, 17 de Octubre del 2009.
(2): Blog El Mercurio, Jueves 15 de octubre del 2009.
http://blogs.elmercurio.com/cronica/2009/10/15/gays-valoran-que-la-iglesia-ap.asp “Gays valoran que la Iglesia apoye regulación a uniones de hecho”
(3):
http://www.emol.com/noticias/nacional/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=380740

El P. Berríos aprueba regular parejas homosexuales

Nuevamente el sacerdote jesuita, Felipe Berríos, vuelve a sorprender con sus afirmaciones no-católicas. En más de una oportunidad ha intentado exponer al vicio de la sodomía como una conducta normal o aceptable e incluso ha apoyado la aceptación de estos grupos.

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Lejos de actuar como sacerdote, buscando la conversión de esas almas para acercarlas a la Iglesia y la práctica de la virtud, les  ha buscado una aceptación en nombre de la "caridad". Por eso no era de extrañar que ahora acogiera el documento presentado por los asesores del candidato de la Alianza, Sebastián Piñera, en el cual se promueve proteger - y por ende, equiparar a la familia - a las "parejas" que conviven en Chile. Sean éstas hetero u homosexuales.

En el diario "El Mercurio" aparecen sus declaraciones (1):

"Hay que hacerlo, [regular las uniones homosexuales] porque es una cuestión de hecho que se da, y si no se buscan subterfugios y se produce algo injusto", dijo Berríos, subrayando que ello "no significa tocar la definición de matrimonio ni tampoco cambiarla".

¿Cómo dudar entonces de que la crisis moral que afecta al mundo católico, es reflejo de la crisis moral por la cual atraviesa el clero?

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http://diario.elmercurio.cl/2009/10/17/nacional/politica/notici/15af3ff1... , 17 de Octubre del 2009.

AFINIDADES ENTRE EL PENSAMIENTO DE JUAN PABLO II Y EL MARXISMO

por Atila Sinke Guimaraes

Parte 3


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Apoyo a la Reforma Agraria socialista

El Comunismo tiene dos aspectos principales que trata de introducir en la legislación de los países occidentales. El primero, que pertenece al campo, es la reforma agraria, referente a la participación de los trabajadores de la tierra en la propiedad de los campos. El segundo aspecto, que pertenece a las ciudades, es la participación de los trabajadores industriales o comerciales en la propiedad de la empresa – la llamada autogestión en las empresas. Cuando estas dos leyes son introducidas en un país, el Comunismo tiene una cabeza de puente para conquistarlo.

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Para introducir esas leyes, el Comunismo cuenta hoy en día con la valiosa colaboración de la Iglesia Conciliar que ha rebautizado los viejos principios comunistas y les ha dado una fachada “católica.” Los principios detrás de esas leyes, sin embargo, continúan siendo los mismos que dirigieron el viejo Comunismo:
• una distribución universal igualitaria de los bienes, y
• el acceso común a los medios de producción.

Pero ellos ahora son presentados bajo una cubierta “bíblica,” “profética,” o incluso bajo un mensaje “mesiánico” que pretende defender a los pobres, que deben ser liberados de la explotación por parte de los propietarios. Es el mismo viejo lobo con piel de oveja, o bajo una capa de pastor, para ser más preciso en la metáfora.

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Siendo Cardenal, SS Juan Pablo II solía tomar días de camping de una manera inexplicable.

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Otra fotografía del Cardenal Wojtyla, luego Juan Pablo II, en un día de camping. Desconcertante.

AFINIDADES ENTRE EL PENSAMIENTO DE JUAN PABLO II Y EL MARXISMO

por Atila Sinke Guimaraes

Parte 2

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La noción socialista de la propiedad de Juan Pablo II

Gilbert Mury, un miembro del Partido Comunista Francés y experto en materias religiosas, explica la importancia fundamental del concepto de propiedad privada como fue enseñada por el Magisterio Pontificio anterior al Concilio Vaticano II. El considera que si la Iglesia Católica cesase su enseñanza sobre la propiedad privada, todos los obstáculos para el Socialismo se desvanecerían. Mury escribe:
Si el Vaticano cesa realmente de insistir sobre la propiedad privada de los medios de producción (…) entonces ya no va a ser un obstáculo doctrinario permanente en las vías de la colaboración activa del cristiano en el establecimiento y la construcción del Socialismo.”[1]

Apoyando consciente o inconscientemente al Socialismo, los Papas posteriores al Vaticano II dejaron de enseñar la doctrina tradicional sobre la propiedad privada y comenzaron a difundir una noción socialista de la propiedad. Juan Pablo II es un ejemplo expresivo de esto. El adoptó la siguiente noción socialista de la propiedad:
“La propiedad se adquiere ante todo mediante el trabajo, para que ella sirva al trabajo. Esto se refiere de modo especial a la propiedad de los medios de producción. El considerarlos aisladamente como un conjunto de propiedades separadas con el fin de contraponerlos en la forma del «capital» al «trabajo», y más aún realizar la explotación del trabajo, es contrario a la naturaleza misma de estos medios y de su posesión. Estos no pueden ser poseídos contra el trabajo, no pueden ser ni siquiera poseídos para poseer, porque el único título legítimo para su posesión —y ésto ya sea en la forma de la propiedad privada, ya sea en la de la propiedad pública o colectiva— es que sirvan al trabajo; consiguientemente que, sirviendo al trabajo, hagan posible (…) el destino universal de los bienes y el derecho a su uso común.”
“Desde ese punto de vista, pues, en consideración del trabajo humano y del acceso común a los bienes destinados al hombre, tampoco conviene excluir la socialización, en las condiciones oportunas, de ciertos medios de producción.”
[2]

Hablando en sentido completamente opuesto, León XIII en su Encíclica Rerum Novarum declara la legitimidad de la propiedad privada y el carácter perjudicial del Socialismo desde varios puntos de vista. Enseña el Pontífice:
“De todo lo cual se sigue claramente que debe rechazarse de plano esa fantasía del socialismo de reducir a común la propiedad privada, pues daña a esos mismos a quienes se pretende socorrer, repugna a los derechos naturales de los individuos y perturba las funciones del Estado y la tranquilidad común. Por lo tanto, cuando se plantea el problema de mejorar la condición de las clases inferiores, se ha de tener como fundamental el principio de que la propiedad privada ha de conservarse inviolable.”[3]

En su Encíclica Quadragesimo Anno, Pío XI condena implícitamente el socialismo del Papa Wojtyla:
“Este error [el socialismo] (…) se basa en una concepción de la sociedad humana que es completamente opuesta a la verdadera doctrina católica. Socialismo religioso, socialismo católico son términos contradictorios: nadie puede ser simultáneamente un buen católico y verdadero socialista.”[4]

Según el constante e invariable Magisterio de los Papas, la propiedad no procede del trabajo, como Juan Pablo II ha insistido, sino de la misma naturaleza del hombre, lo que supone la existencia de condiciones desiguales.

Pío XI niega claramente que el trabajo sea la única base de la propiedad tal como lo afirma Juan Pablo II. Pío XI afirma:
“Pero el Apóstol no enseña en modo alguno que el único título que da derecho a alimento o a rentas sea el trabajo.”[5]

El Papa Pío XI enseña que la propiedad deriva de la propia naturaleza del hombre:
“La división de los bienes en la propiedad privada está establecida por la naturaleza misma de manera que las cosas creadas puedan servir a las necesidades de la humanidad en un orden fijo y estable.”[6]

El Papa León XIII confirma esta enseñanza:
“La propiedad privada… se deriva del derecho natural del hombre: el ejercicio de este derecho, especialmente para aquellos que viven en sociedad, no es sólo lícito, sino absolutamente necesario.”[7]

Parece bien difícil sostener que Juan Pablo II siga la anterior doctrina social católica. Más bien parece estar siguiendo lo que ella condenó.

______________
[1] Gilberto Mury, apud, Philippe de la Trinité, Dialogue avec le marxisme? (París: Cèdre, 1966), p. 66.
[2] Juan Pablo II, Encíclica Laborens exercens, n. 14, p. 241.
[3] León XIII, Encíclica Rerum novarum, 15 de mayo de 1891, n. 11. (
http://www.vatican.va/holy_father/leo_xiii/encyclicals/documents/hf_l-xiii_enc_15051891_rerum-novarum_sp.html)
[4] Pío XI, Encíclica Quadragesimo anno, 15 de mayo de 1931. n. xx (
http://www.vatican.va/holy_father/pius_xi/encyclicals/documents/hf_p-xi_enc_19310515_quadragesimo-anno_sp.html)
[5] Ibídem, n. 57.
[6] Ibídem,
[7] León XIII, Encíclica Rerum novarum,(
http://www.vatican.va/holy_father/leo_xiii/encyclicals/documents/hf_l-xiii_enc_15051891_rerum-novarum_sp.html)

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Una concepción marxista del trabajo y el capital

En cuanto a las relaciones entre el trabajo y el capital, Juan Pablo II también parece adoptar la tesis marxista que un sistema socioeconómico basado en la propiedad privada y la libre iniciativa produce que los ricos se hagan cada vez más ricos, y los pobres cada vez más pobres. En su discurso inaugural el Puebla, en la Conferencia de Obispos Latinoamericana (1979), explicando el pensamiento de Paulo VI sobre la materia, Juan Pablo II afirmó:
“Cuando Paulo VI declaró que el desarrollo es el nuevo nombre de la paz, él tenía en mente todos los vínculos que existen dentro y fuera de las naciones a un nivel universal. Se refería a los mecanismos que estaban imbuidos no con un auténtico humanismo, sino más bien con el materialismo, que a nivel internacional hace que los ricos se hagan cada vez más ricos, y los pobres cada vez más pobres.”[1]

Analicemos el fundamento del lema de Juan Pablo II que el Capitalismo genera que “un rico se hace cada vez más rico y un pobre cada vez más pobre.”

Según la teoría marxista de la plusvalía,[2] el propietario del capital o de los medios de producción, conserva injustamente una parte de la riqueza generada por el trabajador, a quien se le paga un salario sólo de subsistencia. De aquí proviene que Marx diga que el trabajador produce la riqueza de algunos y su propia miseria.[3] Estas son las palabras de Marx:
“Cada día se hace más claro (…) que las mismas relaciones que producen la riqueza también producen miseria (…) y no producen la burguesía rica sino también (…) un proletariado cuyo número se incrementa cada vez más.”[4]

En su libro El Capital, Marx insiste en la misma idea:
“Todos los métodos para la producción de la plusvalía [surplus value] son al mismo tiempo métodos de acumulación. (…) De ello se deduce, por lo tanto, que en proporción a la acumulación del capital, la suerte del trabajador, sea su paga alta o baja, tiene que empeorar. (…) Esta es la ley que establece la fatal correlación entre la acumulación del capital y la acumulación de la miseria. En un extremo, la acumulación de riqueza es, por lo tanto, al mismo tiempo la acumulación de miseria, la agonía del trabajo, la esclavitud, la ignorancia, la brutalidad, y la degradación mental del extremo opuesto.”[5]

Esto sería supuestamente el resultado inevitablemente desolador del sistema capitalista basado en la propiedad privada y en la libre iniciativa.
Se puede ver que con respecto al Capitalismo y la pobreza no parece existir diferencia esencial entre la tesis de Marx y la que defiende Juan Pablo II.

No está de más recordar que la teoría de la plusvalía fue condenada por los Pontífices anteriores. El Papa Pío XI, por ejemplo, enseña:
“Porque ellos están muy equivocados cuando difunden el principio de que el trabajo vale en la medida en que sus productos tienen valor, y debe ser pagado como tal, y que en consecuencia, el trabajador tiene el derecho de exigir todo lo que produce a través de su trabajo. Cuán lejos está esto de la verdad es evidente por lo que ya hemos explicado al tratar sobre la propiedad y el trabajo.”[6]

Una vez más, es difícil evitar concluir que la enseñanza de Juan Pablo II coincide con el discurso marxista y cuán diferente es de la doctrina católica.

Continuará
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[1] Juan Pablo II, Discurso de apertura en Puebla, 28 de enero de 1979, III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (BAC, Madrid, 1982), p. 398.
[2] Del latín, surplus value, defiende la idea que el trabajador debería recibir todo el beneficio de su trabajo que le da a su empleador.
[3] Die heilige Familie, Werke, vol. 2, p. 37, apud Gustavo & Luis Solimeo, As CEBs… das quais muito se fala – Comentários e documentação totais (São Paulo, Vera Cruz, 1982), p. 39.
[4] K. Marx, Das Elende der Philosophie, Werke, vol. 4, p. 141, apud ibid.
[5] Le Capital, I, 680, apud Kostas Papaionnou, Marx et les marxistes (Flammarion, París, 1972), p. 154
[6] Pío XI, Encíclica Quadragesimo anno. 

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Auto-realización a través del trabajo, otro concepto marxista

Se encuentran significativas similitudes entre Juan Pablo II y Marx sobre otros puntos. Por ejemplo, en la concepción de la auto-realización del hombre a través del trabajo.

El tema del trabajo, tratado por Paulo VI en Populorum Progressio, fue también desarrollado en la Encíclica Laborem Exercens y Sollicitudo Rei socialis por Juan Pablo II.

En su visita a Módena, Italia, el Pontífice se refirió implícitamente al Marxismo cuando mencionó el “hecho nuevo,” la “revolución del trabajo” que aparece en el panorama histórico. Estas son sus palabras:
“Me gustaría hacer una exégesis de las palabras de San Benito, ‘labora et ora’ [trabaja y reza]. Creo que estas palabras, pronunciadas de esa manera, explican el significado de la enseñanza social de la Iglesia. Si bien que la realidad del trabajo humano siempre ha sido presentada en el mundo y en la historia de la humanidad, de las naciones y de los pueblos, está tomó una medida completamente nueva en los últimos siglos. El trabajo humano se convirtió en un hecho nuevo: la ‘revolución del trabajo.’ La humanidad ha vivido y sigue viviendo esta ‘revolución del trabajo.”[1]

En Laborem Exercens, Juan Pablo II da una interpretación personalista al trabajo, haciendo hincapié en su función de realizar plenamente al hombre:
“Como persona, el hombre es pues sujeto del trabajo. Como persona él trabaja, realiza varias acciones pertenecientes al proceso del trabajo; éstas, independientemente de su contenido objetivo, han de servir todas ellas a la realización de su humanidad, al perfeccionamiento de esa vocación de persona, que tiene en virtud de su misma humanidad.”[2]

Esta “auto-realización” del hombre a través del trabajo predicada por Juan Pablo II es muy similar a la “auto-creación” del hombre a través del trabajo defendida por Marx. De hecho, este último afirmó:
“Toda la llamada historia del mundo no es más que la auto creación del hombre a través del trabajo humano, nada más que el ‘llegar a ser’ [Werden] de la naturaleza para el hombre.”[3]

No pocos comentaristas favorables a Juan Pablo II, lo han considerado, no obstante, un partidario del Socialismo, debido a la similitud entre su concepto de trabajo y el de Marx. Por ejemplo, el autor italiano Rocco Buttiglione, un conservador especialista en el pensamiento de Karol Wojtyla, afirma:
“Incluso una lectura superficial de la Encíclica Laborem exercens causa sorpresa por el hecho que el varios lugares de esta encíclica se puede encontrar terminología marxista usada con precisión y presteza para explicar el mundo contemporáneo. (…) Juan Pablo II acepta el concepto de alienación así como el concepto marxista de la praxis. Marx afirmó que el hombre se crea a sí mismo, se construye a través de su propio trabajo. (…) Karol Wojtyla está de acuerdo con el hecho que el hombre, en cierto sentido, se crea a sí mismo a través de su propio trabajo.”[4]

En el mismo sentido, el teólogo progresista radical, el P. José Luis Segundo escribió:
“Lo que Marx dijo acerca de las relaciones humanas siendo representadas por el trabajo, así como sobre la libertad y el carácter vocacional que el trabajo debe tener para que el hombre pueda realizarse sin la necesidad de dedicar tiempo extra para su desarrollo espiritual y humano, es muy similar a la visión personalista y cristiana del trabajo que el Papa Juan Pablo II ha reexaminado (…) en su Encíclica Laborem exercens (…)”[5]

El P. João Batista Libânio, profesor del Centro de Estudios Superiores de Brasil, considera que esos conceptos socialistas de Juan Pablo II hacen de él el “Papa más revolucionario de la Historia.” Estas palabras del jesuita son particularmente expresivas:
“Desde el aspecto de la doctrina social, Juan Pablo II es el Papa más avant-garde de la Historia. Una lectura atenta de la Encíclica Laborem exercens de 1981 revela que el Papa defiende ciertos tipos de socialización de los medios de producción sobre una base socialista.”[6]

Por tanto, con respecto al concepto de auto-realización a través del trabajo, las similitudes entre el pensamiento de Juan Pablo II y el Marxismo claramente no es una opinión personal. Esto ha sido señalado por estudiosos de varias tendencias – de derecha, de la izquierda y del centro – en el espectro teológico.

Continuará
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[1] L’Osservatore Romano, 5 de junio de 1988, p. 8.
[2] Laborens exercens, n. 6, (
http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/encyclicals/documents/hf_jp-ii_enc_14091981_laborem-exercens_sp.html)
[3] Istvan Mészáros, Marx: a teoría da alienação (Rio de Janeiro, Zahar, 1981), p. 76.
[4] R. Buttiglione, “Cultura e Filosofia,” Antropologia e praxis no pensamento de João Paulo II (Rio de Janeiro, Lumen Christi, 1985), pp. 42-3.
[5] J. L. Segundo, Teologia da Libertação – Uma advertencia à Igreja, (São Paulo: Paulinas, 1987), p. 127.
[6] João Batista de Arruda, O Estado de São Paulo, 21 de abril de 1996. 

AFINIDADES ENTRE EL PENSAMIENTO DE JUAN PABLO II Y EL MARXISMO

por Atila Sinke Guimaraes

Parte 1
 

Artículo publicado en el blog católico La Denuncia Profética

Los aduladores de Juan Pablo II normalmente propagan que él era un león contra el Comunismo y el Marxismo. Yo estoy en absoluto desacuerdo con esa tesis.

Antes de ser Papa, Karol Wojtyla llevó una vida de colaboración con el comunismo en Polonia; él estaba completamente comprometido con la política general Vaticana Ostpolitik. Incluso después de haber sido elevado a la Sede de Pedro, en sus varios viajes a Polonia y en las numerosas visitas de líderes comunistas polacos en el Vaticano, no escatimó esfuerzos para mantener a los sucesivos gobiernos comunistas en el poder. Igualmente, en la medida que pudo, apoyó a otros líderes comunistas para que no cayesen en sus respectivos países, como Michail Gorbatchev en la URSS y su sucesor Boris Yeltsin.

El hecho de que algunos aspectos del Comunismo hayan sido rechazados desde 1989 en adelante, estimulado por una ola de descontento en los países del Este Europeo, no significa que Juan Pablo II los haya inspirado. Menos aún fue él la causa de ese rechazo, como han sugerido varios oportunistas.

Como actor experimentado que era, siguió la evolución del estado de ánimo de la audiencia y desempeñó ante público aquello que le daría la mayoría de los aplausos y de permitiría difundir su mensaje.

Me reservo para otra ocasión la presentación de una larga crónica sobre la Ostpolitik Vaticana, que incluye el constante y sólido apoyo de Karol Wojtyla a los regímenes comunistas.Este artículo está destinado a mostrar en algunas líneas generales las afinidades de Juan Pablo II y sus interrelacionados contra el Capitalismo en Occidente.

Poco después de 1965, cuando el Concilio Vaticano II finalizó, la Iglesia Conciliar, incluidos sus Papas, inició una serie de ataques contra las estructuras del mundo Occidental y alentó las reformas sociales en los países que estaban bajo el sistema social-económico del Capitalismo, llamado también neo-liberalismo. Los ataques directos apuntaban al sistema capitalista como tal, acusado de constituir una “estructura de pecado.” Los ataques indirectos – la oposición a la institución de la propiedad privada y la promoción de las reformas socialistas – apuntaban a erosionar las bases legítimas del sistema socio-económico Occidental e introducir leyes en sus estructuras jurídicas que permitirían hacer avanzar el Socialismo.

Paralelamente, fueron hechos aquí y allá elogios a ciertos aspectos del Marxismo, revelando una afinidad difícil de imaginar que pudiera sostener un Papa.
Estos ataques contra el Capitalismo y el apoyo dado tanto al Socialismo y al Comunismo no son características de sólo Juan Pablo II. Incluso antes del Concilio, Juan XXIII en sus Encíclicas Mater et Magistra y Pacem in Terrae hizo lo mismo. Posteriormente, Paulo VI en sus Encíclicas Populorum Progressio y Octagesima Adveniens tomaron un camino similar. No obstante, me parece que en sus osados apoyos al Marxismo y al Socialismo, Juan Pablo II fue incluso más allá que sus predecesores. Por esta razón, considero oportuno denunciar esas audacias.
 

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Apoyo al Marxismo

En 1993, Juan Pablo II afirmó que la doctrina social de la Iglesia era el alma del Marxismo – una declaración ciertamente contraria al antiguo Magisterio de los Papas.[1] En la ciudad de Riga, en Letonia, hizo el siguiente claro elogio al Marxismo:
“Las condiciones históricas que dieron origen a este sistema [el Marxismo] fueron muy reales y serias. El sistema de explotación, al que un Capitalismo inhumano ha sometido al proletariado desde los inicios de la revolución industrial, representó una verdadera injusticia que la doctrina social de la Iglesia condenó abiertamente. En el fondo, esta última [la doctrina social de la Iglesia], fue el alma de verdad del Marxismo, gracias al cual puede presentarse de una manera fascinante en las mismas sociedades Occidentales.”[2]

¡No Santo Padre! Las Cruzadas no fueron "malos entendidos" !

 
¿Todas las religiones agradan a Dios?

Artículo publicado en la página Católica, La Denuncia Profética

Por julio Alvear Téllez

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9 de mayo de 2009. S.S. Bendedicto XVI ingresa a la principal mezquita de Amán, Jordania, para pronunciar uno de esos discursos ecumenistas tan característicos de su Pontificado. Benedicto XVI se encuentra en el significativo templo de una religión cuya historia -quiérase o no- consiste en haber casi aniquilado a la Cristiandad de Oriente (salvo en los lugares donde se levantó una resistencia salvífica apenas tolerada) y en haber puesto en jaque a la Cristiandad de Occidente. Los pueblos hispánicos saben muy bien de ésto, pues su propia supervivencia y alma les vino en ello: desde el siglo VIII hasta el siglo XV, las Españas configuraron su unidad a partir de la heroica resistencia al Islam invasor y de la posterior reconquista religiosa y política. Desde Don Pelayo hasta el Cid, desde San Fernando III hasta Isabel La Católica y Don Juan de Austria, España se convirtió en la espada de la Cristiandad contra los ataques del Islam.

Pero hoy ¡qué tiempos!. Tiempos vanos en donde todo es fluido. La modernidad necesita ser líquida (Z. Bauman) para dominar. Y los católicos nos hemos integrado a este proceso claramente a partir del Concilio Vaticano II. Hemos terminado por licuar nuestras antiguas convicciones. Pero no lo hemos hecho solos. Y ese es nuestro mayor drama. Desde las sagradas alturas de la Cátedra de Pedro se nos ha instado a ello. Y es ese nuestro mayor dolor. Porque es un dato certísimo que desde la maléfica declaración Nostra Aetate, del Concilio Vaticano II, promulgada el 28 de octubre de 1965 por Pablo VI, los Pontífices -Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y Benedicto XVI- han sembrado en el pueblo católico el ideario del ecumenismo humanista y naturalista, soñado por los revolucionarios del siglo XVIII. En la teología conciliar este ideario se llama propiamente "ecumenismo" cuando se refiere a las religiones cristianas; tratándose de religiones no cristianas le llaman "diálogo inter-religioso", pero viene a ser lo mismo. En pocas palabras: se nos sugiere, se nos simboliza y a veces se nos dice como en susurro y discretamente que todas las religiones son más o menos iguales en lo que se refiere a sus aspectos salvíficos.

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 En el encuentro de Asís de 1982, la cumbre ecuménica organizada por Juan Pablo II, se sustituyó la cruz de Nuestro Señor Jesucristo por un "arbusto de la paz", por obra del propio Pontífice. Los líderes religiosos del mundo aparecieron con el arbusto como si no fuera verdad que Dios fundó una única Iglesia para salvar a los hombres y sanar a las sociedades temporales con el don de la paz cristiana.

Se me dirá que los Papas conciliares nunca han renunciado a la Fe. Que se sigue profesando el Credo. Que Benedicto XVI sigue rezando el Angelus todos los miércoles en audiencias generales. Pero no puedo dejar de observar que cada vez que el Santo Padre reza el Credo o el Angelus de acuerdo al ideario ecumenista, profesa nuestra fe amoldada a una verdad relativa: la que afirma que cada cual se salva según su propia religión, porque en el fondo todas las religiones son buenas, y no es cierto que exista una sola religión verdadera, única salvífica. Asimismo, no puedo dejar de recordar que el término "diálogo inter-religioso" no aparece ni una sola vez en las Escrituras. Nuestro Señor dijo "Id y predicad a todos los pueblos", no "Id y dialogar". Predicar significa "decir fuerte", "decir con voz alta" las verdades de la fe. No es delicuescencia, sino consecuencia, lo que se nos pide.

Benedicto XVI cada vez que entra a un lugar de culto no católico "dialoga", y no "predica". En eso es muy moderno. Modernidad líquida. El Pontífice siempre muestra señales explícitas de que considera tales lugares como sagrados por derecho propio, es decir, lugares donde se encuentra al verdadero Dios. Por ello, en sus discursos ecumenistas -que no ecuménicos- el Pontífice siempre hace alguna reserva sobra alguna actitud militante de la Iglesia en el pasado.

Su discurso en la Mezquita de Amán no fue una excepción. Se refirió a los siglos de lucha de la fe católica contra el Islam sólo como ‘malentendidos.’ Estas fueron sus palabras: “Musulmanes y cristianos, precisamente por la carga de nuestra historia común tan a menudo marcada por la incomprensión, debemos hoy hacer lo posible para ser conocidos y reconocidos como siervos de Dios fieles a la oración deseosos de conservar y vivir por los decretos del Todopoderoso, misericordioso y compasivo…”

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Sólo desde el ideario ecumenista se comprende por qué el actual Pontífice renuncia en este discurso (como en tantos otros del género) a mostrar a los seguidores de Alá la verdad esencial de nuestra Fe: la Santísima Trinidad. Benedicto XVI no dice "en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo" sino que habla, invoca, los "decretos del Todopoderoso, misericordioso y compasivo", es decir, en un lugar de culto islámico invoca al Dios del Islam, el Dios de Alá. Para comunicarse con ellos, habla como lo haría un mulá seguidor de Mahoma. Sin embargo, cuando los seguidores de Mahoma hablan con el Santo Padre invocan al Dios de ellos, no a la Santísima Trinidad, que como se sabe, consideran una blasfemia, un residuo de paganismo politeísta.

Ese es el final del ecumenismo en la actual situación. Es algo peor que el cuento de los tres anillos de Boccaccio. Porque por el ecumenismo terminamos por licuar -progresivamente y casi sin darnos cuenta- nuestras convicciones más caras. Por él se nos insta a reducir su lógica. A detener todas las exigencias universales del amor de Dios.

Ya quisieran los maestros laicos del espíritu ecumenista que todas las religiones se plegaran a él. ¿Lo lograrán? Es una incógnita. Mientras tanto, el Santo Padre sirve a sus deseos, y el catolicismo autodemuele su propia regla de fe mientras reza el Credo. Sí señores! Seguimos siendo católicos, pero no en Belén, en el Tabor y en el Calvario sino cooperando con un "stand" en el gran supermercado mundial de las religiones.

Esencia de la Herejía Progresista (parte 3)

¿SUSTITUCIÓN DE LA TEOLOGÍA?

 

Por el R.P. Fr. Alberto García Vieyra, O.P.
 
Tomado de La Quimera del Progresismo,
Colección Clásicos Contrarrevolucionarios,
Buenos Aires, 1981 - Extraído del blog El Cruzamante

 

Es de preguntarse cómo puede la teología católica llegar a los extremos de asumir y hacer suya una concepción del mundo y de la vida materialista y atea. Esto no es explicable más que por la sustitución de la teología revelada por cierta especulación sobre problemas humanos que prescinde de la teología, y aun de la verdadera filosofía.

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El progresismo desconoce la Tradición Católica. Por ejemplo, permite la comunión a indígenas en top-less contrariando el Catecismo (requerido para poder comulgar) y la moral católica. Foto de JPII en Papúa. Comentario de El Cruzado.

Existe realmente esa especulación que prescinde de la teología revelada y de la verdadera filosofía. Es un historicismo teológico, una antropología inmanentista y agnóstica, puesta en sustitución de la Teología. Por ella tenemos la puerta abierta para una concepción materialista del mundo y de la vida.

Otro Sacrilegio de la Pastoral Moderna: ¿Y las Sanciones, Cuándo?

Como es tristemente una costumbre, cada cierto tiempo aparecen en internet noticias escandalosas de autoridades eclesiásticas y sacerdotes que mucho se alejan de la Tradición Católica y por ende, de la Verdadera Fe.

Uno de los últimos sacrilegios, fruto de la herejía modernista condenada por San Pio X, es la celebración del Corpus Christi en Lintz, Alemania.

Sólo quien no cree en la presencia real de Nuestro Señor en la Sagrada Hostia - como tantos sacerdotes de hoy - podría intentar consagrar un PAN FOGACCIA y tomarlo luego CON UNA TENAZA en público escándalo y horroroso atropello a Nuestro Señor Sacramentado. ¡Cuán distinto al amor y a la cuidadosa adoración que durante siglos la Iglesia dio al Señor Sacramentado!

Son estos los frutos de la pastoral moderna y de la doctrina post conciliar.

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Tomado del Blog: Santa Iglesia Militante

Esencia de la Herejía Progresista (2)

por el R.P. Fr. Alberto García Vieyra, O.P.

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Tomado de La Quimera del Progresismo,
Colección Clásicos Contrarrevolucionarios,
Buenos Aires, 1981

PROGRESISMO CATÓLICO

Llamóse Progresismo Católico (5) a la unión con fines políticos de comunistas y católicos.
En los años de la segunda guerra europea, el comunismo inicia la política "de la mano tendida", llamando a colaborar con ellos a los católicos. En 1947 surge la Unión de Católicos Progresistas, con la intención de compartir con los comunistas la acción política. Los progresistas no fueron a ellos para convertirlos de su ateísmo, sino para convertirse en sus auxiliares. Los comunistas estaban firmes en su postura atea y destructora.
Nunca la mentira de unirse a los católicos para colaborar en la paz pública fue tan perfecta, ni tan perfectamente creída por la ceguera mental del liberalismo católico.

Mientras los vagones descargaban sobre los hielos siberianos las víctimas del régimen más terrorista de la Historia, los artífices del terror y la miseria se constituían en Europa y América en los profetas del nuevo paraíso terrenal.

Justificar una concepción del mundo secularista con una concepción de la gracia falseada o seudo sobrenatural, sin intervención de la fe en las cosas humanas. En 1963 nace la revista Concilium, que llevará adelante la empresa del progresismo católico (Cf. ICI, 22 de mayo, 1967).

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Pablo VI recibe al dictador comunista yugoslavo, Tito. Marzo de 1971

Así el progresismo católico ensancha su campo de acción presentándose como mentor de la Iglesia, y dando su sentido propio hacia el protestantismo, el escatologismo y sus tendencias antiescolásticas al mundo de sus lectores, principalmente seminaristas y clérigos.

Estamos en presencia de un movimiento de grandes dimensiones; quizá el nombre de progresismo le resulta en estos momentos impropio; es un movimiento de inspiración protestante, humanista, liberal; se ha hablado también de sinarquía, masonería; apuntan tendencias hacia el marxismo como el "Movimiento cristianos para el socialismo" y el "Tercer Mundo Latinoamericano". En fin, es un movimiento complejo que se presenta como católico pero que siempre ataca la doctrina tradicional de la Iglesia. Realmente no estábamos acostumbrados a ver estos intentos renovadores que han acarreado la muerte de nobles empeños en sacerdotes, religiosas y religiosos; no es posible pensar en una renovación legítima cuando hubo tantas apostasías de la fe y de la religión; aun hoy día, las mejores vocaciones se ven malogradas por tener que "digerir" las reformas del "Concilio" paralelo. Hemos sido formados en el respeto al episcopado y a la jerarquía eclesiástica; ahora tenemos que estudiar cada caso, para ver si ese respeto se justifica o no. El amor por la Iglesia no puede encarnarse en realizaciones visibles; la libertad de cultos o las tenidas ecuménicas podrán respetarse, pero no despiertan ningún entusiasmo fuera de las fronteras de la nueva iglesia sin límites bien definidos con el protestantismo.

Extraído del Blog Católico: Cruzamante

El síndrome del "Pobre Papa Benedicto"

A continuación, El Cruzado publica este artículo de la página Tradition in Action escrito por Marian T. Horvat. 

Traducción: El Cruzado

 Marian T. Horvat, Ph.D.

Me sorprendí al saber que mi amigo Jan había caído en el síndrome del "Pobre Papa Benedicto" síndrome que se está llevando a cabo en algunos círculos católicos después de su reciente visita a Tierra Santa.

"¿No fue terrible la forma en que el Santo Padre fue hostigado para decir que "millones de judíos” fueron asesinados en lugar de "seis millones de judíos” cuando visitó Yad Vashem?" Me preguntó Jan. "¿Y usted vio cómo fue censurado por no pedir disculpas en la oración que insertó en el Muro de los Lamentos? Y, a continuación, los rabinos judíos estaban furiosos porque no mencionó a los nazis o se disculpó por su participación en un grupo juvenil nazi".

Mi querido Jan, no te desvíes. Esta cortina de humo de acusaciones es desviar la atención de las verdaderas razones por las cuales los católicos deben estar sorprendidos y escandalizados por las acciones del Papa Benedicto. Los culpables no son principalmente los judíos o los medios de comunicación, sino que el propio Benedicto XVI.

De hecho, el homenaje que pagó, por voluntad propia, a los judíos en el monumento judío, fue más chocante para los católicos que cualquier error aritmético para ellos. Para un Papa, el rezar en los restos del templo judío es en sí mismo una grave ofensa a Dios.

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Benedicto rindió homenaje a los judíos en el Yad Vashem

En efecto, Benedicto llevó a cabo el mismo tipo de acciones - y más - que las que Juan Pablo II hizo en el 2000 en su viaje a Tierra Santa. Al igual que JPII, entró a lugares de culto falso y elogió a religiones falsas, predicando una unidad masónica entre las religiones en lugar del Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.

La reciente "peregrinación por la paz" de Benedicto se basó en la misma falsa premisa de la unidad: que las tres religiones monoteístas que pretenden adorar al mismo Dios son legítimas y medios para alcanzar la salvación. En todas partes, sus acciones enviaron a los católicos el mensaje erróneo de que no hay necesidad de que judíos, musulmanes o cismáticos se conviertan a la única y verdadera Fe. Ellos sólo necesitarían unificarse en torno a objetivos humanitarios, sin mencionar a Nuestro Señor Jesucristo.

En todas partes el Papa cantó la canción de una religión mundial, donde las diferencias doctrinales podrían ser dejadas de lado para que las personas de diferentes credos puedan “vivir juntos en un profundo respeto, estima y aprecio." (1)

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