Sobre el Castigo:
"Ella tenía un ardiente amor por Francia y hablaba de ella en sus éxtasis en términos inflamados. En sus visiones Francia era 'la rosa' y la Santa Iglesia 'el Olivo'. En todas sus profecías el tema general era: 'la prueba, sobretodo por una guerra sangrienta, la victoria y las consecuencias del triunfo'.
"Muchas veces desde 1873, ella anunciaba una guerra que haría correr 'ríos de sangre'. Ella preguntaba en un éxtasis: ¿cuándo terminará esta guerra? Después de un tiempo de silencio, ella transmitió la terrible respuesta: 'Ah, será larga porque es necesario que todo el mundo pase por ella, pequeños y grandes: nosotros estamos corrompidos'. Y este éxtasis particularmente doloroso parecía ponerle bajo los ojos los esfuerzos de dos ejércitos inmensos encarnizados uno contra el otro.
"Ella veía a veces dos cisternas, una ya llena de sangre, la otra todavía vacía, mas, tan grande que la sangre de tres cuartos de los hombres no parecía poder colmarla, y la voz le decía: 'Ved, es necesario que esta cisterna sea llenada para calmar la justicia de Dios...'
"El 13 de mayo de 1874, una voz le dice: 'Yo os advierto, como ya os advertí dos meses antes de las guerras que arribarían a Francia (la guerra de 1870). Mas esta que Yo os anuncio será diez veces más terrible que la que ha llegado entonces a Francia'.
"El 14 de agosto de 1874, [una voz le dice]: 'Será una masacre terrible, se marchará con la sangre hasta las rodillas. Yo pienso que, en esta guerra que va a venir, se tomará a todos los sacerdotes para combatir... Yo no sé si es de esta manera que los sacerdotes perecerán porque deben quedar muy pocos después de la prueba; me parece que se les colocará adelante en el mayor peligro" (A. Marty, págs. 64-65).
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