“Dios quiere ser conocido em todas sus obras. Las criaturas existen en su variedad, formando colecciones para presentar la totalidad de las posibilidades de reflejar a Dios”
Plinio Correa de Oliveira

Masonería

"Yo fui masón" - video sobre el libro

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Interesante libro publicado en España, de Juan Manuel De Prada

Publicado en www.libroslibres.com

Don Juan Manuel de Prada es uno de los articulistas más prolíficos del panorama periodístico español, y uno de los pocos que merecen llevar el apellido de católico. Ahora, acaba de publicar, en la editorial LibrosLibres, una recopilación de textos publicados en ABC, XL Semanal, L’Osservatore Romano, Capital y Padres y colegios, bajo el nombre de La nueva tiranía. Una denuncia de «la visión hegemónica del mundo que el poder impone al hombre, convirtiéndolo en carne de ingeniería social», casi un trampantojo de la realidad, que De Prada ha dado en llamar el Mátrix progre.

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- Pepiño en Fomento, Trinidad Jiménez en Sanidad, González-Sinde en Cultura... ¿Hay signos de esperanza? ¿El Mátrix progre empieza a hacer aguas?

- No, lo que yo llamo el Mátrix progre no se sostiene por grandes cerebros, sino que lo sostienen los súbditos. Y para eso no se necesita a personas inteligentes. Se exalta a las personas mediocres, porque así se le dice a la gente: Podéis ser ignorantes, sin otro mérito que el sectarismo ideológico, y llegar a lo más alto.

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- Oiga, y con gente así en el poder, ¿no llegarán a cansarse esos súbditos?

- Al contrario. Que quienes nos gobiernan sean personas lerdas les da mayor autoridad, porque, en esta fase de degeneración democrática, el mérito, la nobleza..., son virtudes que no se reconocen; y frente a la idea cristiana de igualdad (somos iguales en origen y, a partir de ahí, desarrollamos nuestros talentos), el Mátrix progre dice que somos iguales, con independencia de nuestros méritos, esfuerzos y capacidades...

¿Por qué constituyen verdaderos escándalos las reuniones ecuménicas?

Un lector nos preguntó de dónde había sacado el Sr. Juan Carlos Monedero tamaña insensatez de suponer que las  reuniones ecuménicas son CONTRARIAS a la doctrina católica.

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La ceremonia ecuménica de Asis: un supermercado de religiones y sectas, liderado por SS Juan Pablo II

Agregó, claramente indignado, que no sólo es una insensatez sostener aquel argumento, sino que además, demuestra una profunda incoherencia ya que esto - de ser cierto - sería prueba de que los Pontifices posteriores a Pio XII habrían TODOS desviado al rebaño del verdadero camino ya que enseñaron siempre el ecumenismo. Como tal tragedia no sería posible - una sucesión de Pontifices y autoridades eclesiásticas enseñando el error - todo ese asunto de que la Iglesia Católica condenaba el "ecumenismo" estaría mal fundado, sería una irreverente mentira o un argumento "sacado de contexto".

Nuestra respuesta la hacemos presente en esta nota que publicamos. Sin embargo, preferimos - reconociendo no tener formación teológica - dejar toda la argumentación a Su Santidad Pio XI para lo cual publicamos la Encíclica: "MORTALIUM ANIMOS".

Vea Ud. mismo si esta pequeña polémica es una infundada opinión del Sr. Monedero o si la Doctrina Católica es, efectivamente, así de intransigente. Le recomendamos los puntos 10 y 11.

Descargue el archivo llamado "Mortalium Animos" y saque su conclusión. Para descargarlo, lea completo este artículo y al final de él, encontrará el archivo.  Si tuviera problemas para descargarlo, envíenos un email a través del formulario de contacto y se lo haremos llegar.

Una vez que saque su conclusión, difunda esta fabulosa Encíclica.

"Misterio. Descorriendo el velo de la Masonería" - El famoso libro del Card. Caro

Ha llegado a mis manos el célebre libro del Cardenal Caro: "Misterio. Descorriendo el velo de la Masonería", publicado originalmente en 1924. Un libro extraordinario que demuestra la profunda conexión entre el demonio y su culto (el satanismo) y la secta masónica, condenada por la Iglesia como una secta perversa a la cual los católicos no pueden dar su nombre. Es un libro muy bien documentado, objetivo, serio y entrega contundentes argumentos y pruebas al lector más incrédulo. 

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EL CRUZADO transcribirá algunos trechos que merecen especial interés. Si quiere recibir por correo una versión completa del libro, en formato PDF y, por supuesto, sin costo alguno, envíenos un mensaje por el formulario de CONTACTO: http://www.elcruzado.org/?q=node/16 

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Cardenal José María Caro Rodríguez (1924)

¡MISTERIO! DESCORRIENDO EL VELO.

Santiago de Chile.

PRIMERA PARTE

I.- Introducción.

Con verdadero temor entro a tratar la materia de este librito, presintiendo que voy a disgustar a más de uno con el intento de

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ENTREVISTA A UN ANTIGUO MASON

Después de leer el artículo, ¿qué pensar de la democracia liberal, los medios que promueven el aborto, y el ecumenismo conciliar "católico", por ejemplo...?

(Publicado en Santa Iglesia Militante)

Maurice Caillet, venerable de una Logia francesa durante 15 años, desvela secretos de la Masonería en un libro recién publicado por "LibrosLibres" con el título "Yo fui masón".imagen

Rituales, normas de funcionamiento interno, juramentos y la influencia en la política de esta organización secreta salen ahora a la luz, en particular las implicaciones del juramento que obliga a defender a otros "hermanos" masones

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El volumen desvela también la decisiva influencia de la Masonería en la elaboración y aprobación de leyes, como la del aborto, en Francia, de la que él, como médico, participó activamente.

Caillet, nacido en Burdeos (Francia) en 1933, especializado en Ginecología y Urología, practicó abortos y esterilizaciones antes y después de que gozasen de amparo legal en su país. Miembro del Partido Socialista Francés, llegó a alcanzar cargos de relevancia en la Administración sanitaria.

--¿Cuándo entra usted oficialmente en la Masonería? 

--Maurice Caillet: A principios de 1970 me convocaron para una posible iniciación. Yo lo ignoraba prácticamente todo acerca de lo que me esperaba. Tenía 36 años, era un hombre libre y nunca me había afiliado a sindicato ni partido político alguno. Así pues, una tarde, en una discreta calle de la ciudad de Rennes, llamé a la puerta del templo, cuyo frontón estaba adornado por una esfinge de alas y un triángulo que rodeaba a un ojo. Fui recibido por un hombre que me dijo: "Señor, ha solicitado ser admitido entre nosotros. ¿Su decisión es definitiva?, ¿está usted dispuesto a someterse a la pruebas? Si la respuesta es positiva, sígame". Hice un gesto de aquiescencia con la cabeza. Me puso entonces una venda negra sobre los ojos, me cogió por el brazo y me hizo recorrer una serie de pasillos. Empecé a sentir cierta inquietud, pero antes de poder formularla oí cómo se cerraba la puerta detrás de nosotros...

--En su libro "Yo fui masón" explica que la masonería fue determinante en la introducción del aborto libre en Francia en 1974.

--Maurice Caillet: La elección de Valéry Giscard d'Estaing como Presidente de la República francesa en 1974 llevó a Jacques Chirac a ser elegido Primer Ministro, teniendo éste como consejero personal a Jean-Pierre Prouteau, Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, principal rama masónica francesa, de tendencia laicista. En el Ministerio de Sanidad colocó a Simone Veil, jurista, antigua deportada de Auschwitz, que tenía como consejero al doctor Pierre Simon, Gran Maestre de la Gran Logia de Francia, con el cual yo mantenía correspondencia. Los políticos estaban bien rodeados por los que llamábamos nuestros "Hermanos Tres puntos", y el proyecto de ley sobre el aborto se elaboró con rapidez. Adoptada por el Consejo de Ministros en el mes de noviembre, la ley Veil fue votada en diciembre. ¡Los diputados y senadores masones de derechas y de izquierdas votaron como un solo hombre! 

--Usted comenta que entre los masones hay obligatoriedad de ayudarse entre sí. ¿Sigue siendo hoy así? 

--Maurice Caillet: Los 'favores' son corrientes en Francia. Ciertas logias tratan de ser virtuosas, pero el secreto que reina en estos círculos favorece la corrupción. En la Fraternal de los Altos Funcionarios, por ejemplo, se negocian ciertas promociones, y en la Fraternal de Construcciones y Obras Públicas se reparten los contratos, con consecuencias financieras considerables. 

--¿Usted se beneficio de esos favores? 

--Maurice Caillet: Sí. El Tribunal de Apelación presidido por un "hermano" se pronunció sobre mi divorcio ordenando costas compartidas, en lugar de ponerlas todas a mi cargo, y redujo la pensión alimenticia a la ayuda que debía prestar a mis hijos. Tiempo después, tras tener un conflicto con mis tres socios de la clínica, otro "hermano masón", Jean, director de la Caja de la Seguridad Social, al enterarse de este conflicto, me propuso asumir la dirección del Centro de Exámenes de Salud de Rennes.

--¿Afectó a su carrera profesional el abandono de la masonería?

--Maurice Caillet: Desde entonces no he encontrado un puesto en ninguna administración pública o semipública, a pesar de mi rico currículum.

--¿En algún momento tuvo amenazas de muerte?

--Maurice Caillet: Tras ser despedido de mi puesto de trabajo de la administración y comenzar a pleitear contra dicha decisión arbitraria, recibí la visita de un "hermano" de la Gran Logia de Francia, catedrático y secretario regional de Fuerza Obrera, quien me dijo con la mayor frialdad que si pleiteaba ante la magistratura laboral ‘ponía en peligro mi vida' y él no podría hacer nada para protegerme. Nunca imaginé que podría estar amenazado de muerte por conocidos y honorables masones de nuestra ciudad.

--Usted era miembro del Partido Socialista y conocía a muchos de sus "hermanos" que se dedicaban a la política. ¿Podría decirme cuántos masones hubo en el Gobierno de Mitterrand?

--Maurice Caillet: Doce. 

--Y, ¿en el actual de Sarkozy?

--Maurice Caillet: Dos.

--Para un ignorante como yo, ¿podría decirme cuáles son los principios de la masonería? 

--Maurice Caillet: La masonería, en todas sus obediencias, propone una filosofía humanista, preocupada ante todo por el hombre y consagrada a la búsqueda de la verdad, aun afirmando que ésta es inaccesible. Rechaza todo dogma y sostiene el relativismo, que coloca a todas las religiones en un mismo plano, mientras que desde 1723, en las Constituciones de Anderson, ella se erige a sí misma en un plano superior, como "centro de unión". De ahí se deduce un relativismo moral: ninguna norma moral tiene en sí misma un origen divino y, en consecuencia, definitivo, intangible. Su moral evoluciona en función del consenso de las sociedades. 

--Y, ¿cómo encaja Dios en la masonería?

--Maurice Caillet: Para un masón, el concepto mismo de Dios es especial, y eso si es que se le menciona, como en las obediencias llamadas espiritualistas. En el mejor de los casos es el Gran Arquitecto del Universo, un Dios abstracto, pero solamente una especie de "Creador-maestro relojero", como le designa el pastor Désaguliers, uno de los fundadores de la masonería especulativa. A este Gran Arquitecto se le reza, si se me permite la expresión, para que no intervenga en los asuntos de los hombres, y ni siquiera se le cita en las Constituciones de Anderson.

--¿Y el concepto de la salvación? 

--Maurice Caillet: Como tal no existe en la masonería salvo en el plano terrenal: es el elitismo de las sucesivas iniciaciones, aunque éstas puedan considerarse pertenecientes al ámbito del animismo, según René Guènon, gran iniciado, y Mircea Eliade, gran especialista en religiones. Es, también, la búsqueda de un bien que no se especifica en ninguna parte... puesto que la moral evoluciona en la sinceridad, la cual, como todos sabemos, no es sinónimo de verdad. 

--¿Cuál es la relación de la masonería con las religiones?

--Maurice Caillet: Es muy ambigua. En principio, los masones proclaman con firmeza una tolerancia especial hacia todas las creencias e ideologías, con un gusto muy marcado por el sincretismo, es decir, una coordinación poco coherente de las diferentes doctrinas espirituales: es la eterna gnosis, subversión de la fe verdadera. Por otra parte, la vida de las logias, que ha sido mía durante 15 años, revela una animosidad particular contra la autoridad papal y contra los dogmas de la Iglesia católica. 

--¿Cómo comenzó su descubrimiento de Cristo?

--Maurice Caillet: Yo era racionalista, masón y ateo. Tampoco estaba bautizado, pero mi mujer Claude estaba enferma y decidimos ir a Lourdes. Mientras ella estaba en las piscinas, el frío me obligaba a refugiarme en la Cripta, donde asistí, con interés, a la primera misa de mi vida. Cuando el cura, al leer el Evangelio, dijo: ‘Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá', se produjo un choque tremendo en mí porque esta frase la oí el día de mi iniciación en el grado de Aprendiz y la solía repetir cuando, ya Venerable, iniciaba a los profanos. En el silencio posterior -pues no había homilía- oí claramente una voz que me decía: ‘Bien. Pides la curación de Claude. Pero ¿qué ofreces?'. Instantáneamente, y seguro de haber sido interpelado por Dios mismo, sólo me tenía a mí mismo para ofrecer. Al final de la misa, acudí a la sacristía y pedí Inmediatamente el bautismo al cura. Éste, estupefacto cuando le confesé mi pertenencia masónica y mis prácticas ocultistas, me dijo que fuera a ver al arzobispo de Rennes. Ese fue el inicio de mi itinerario espiritual. (Fuente: Zenit)

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Publicado por nuestro blog amigo: Santa Iglesia Militante. http://santaiglesiamilitante.blogspot.com

Para más información de los libros: http://www.cailletm.com/index.php/Livres

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LA IGLESIA CATOLICA Y LA MASONERIA

Entrevista a Plinio Corrêa de Oliveira

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Los siguientes comentarios se refieren a una carta que el Card. Franjo Seper, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, envió en 1974, al Card. John Krol de Filadelfia relativa a la aplicación del canon 2335 del Código de Derecho Canónico de 1917. En esa ocasión, Seper afirmó que la excomunión automática establecida por dicho canon para los católicos que entran en la Masonería sería aplicable únicamente a las personas que se incorporen a organizaciones que activamente complotan contra la Iglesia Católica. Esto fue interpretado como de facto una derogación de las previas excomuniones.

En 1981, el Card. Joseph Ratzinger, entonces prefecto de la misma Congregación, publicó la “Declaración sobre los Miembros Católicos en las Asociaciones Masónicas”. En ella, la carta de 1974, fue la responsable de dar “erróneas y tendenciosas interpretaciones”.
En 1983, el Nuevo Código de Derecho Canónico fue promulgado por Juan Pablo II, ese código modificaba el canon 2335 del Código de 1917 e incorporaba el nuevo canon 1374 que dice: “Quien se inscribe en una asociación que maquina contra la Iglesia debe ser castigado con una pena justa; quien promueve o dirige esa asociación, ha de ser castigado con entredicho.” Por lo tanto, ese canon levantó la excomunión automática de los católicos que se convierten masones. Ni siquiera menciona a la Masonería.

Así pues, los siguientes comentarios que fueron hechos cuando fue publicada la carta de Seper (en septiembre de 1974) continúan siendo validos y se pueden aplicar no solo a Paulo VI, sino también a Juan Pablo II.

Pregunta: ¿Podría comentar el hecho de que el Vaticano publicó un documento que dice que los católicos pueden entrar en la Masonería?
Prof. Plinio Correa de Oliveira: En resumen, el asunto puede ser presentado de la siguiente manera:
En su infinita sabiduría, Nuestro Señor Jesucristo entendió que no era suficiente para Él vivir en la Tierra y enseñar las verdades que encontramos en los Evangelios. Su vida fue santísima, realizó todo tipo de milagros, falleció de la muerte más sublime, resucitó gloriosamente y ascendió a los cielos. Estos hechos constituyen una serie de maravillas, cada una de ellas, constituye la cúspide en su género. Sin embargo, esto no fue suficiente para Él. En Su juicio, consideró que era necesario fundar una organización, la Santa Iglesia Católica, Apostólica, Romana, para prevenir que esos hechos cayesen en el olvido o fuesen mal interpretados. Ella fue fundada también para articular la acción de todas las buenas personas en una estructura visible de manera que se pudiese efectivamente implantar la religión Católica en todo el mundo.

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(cada logia masónica es un templo religioso, foto arriba)

Con esto comprendemos que, para la expansión de una doctrina y la conquista del mundo por esa doctrina, es necesaria una organización. Sin una organización, nada importante, serio, grande, estable y duradero se puede realizar.
Como esto es verdadero, el mismo principio se puede aplicar a los enemigos de la Iglesia. Esta necesidad que fue prevista por Nuestro Señor Jesucristo, también fue prevista por el demonio, que posee toda la sabiduría natural.
Con el objeto de destruir la obra de Nuestro Señor Jesucristo, fue que el demonio estableció la Masonería. Ella tomó su forma actual probablemente entre los siglos XV y XVI. En los tiempos actuales, la Masonería es primero un gremio de albañiles – ingenieros y trabajadores que construyen casas, castillos y catedrales - que se transformó en una sociedad secreta bajo la influencia de los Judíos que entraron en ella. Esta sociedad secreta se propone como objetivo la destrucción de la Iglesia Católica y el establecimiento del reino de Satanás en la tierra.
La Masonería, sin embargo, no es sólo una organización destinada a establecer el reino de Satanás; ella también se propone adorar a Satanás, al igual como la Iglesia Católica se propone, no solamente conquistar el mundo entero, sino principalmente adorar al Dios verdadero. Por lo tanto, la Masonería es la religión del Demonio y al mismo tiempo, una organización para difundir esta religión en todo el mundo.
Como es una sociedad secreta, no es tan fácil demostrar su historia. La estudiamos a través de las huellas y vestigios que su actuación dejó aquí y allá. El primer documento pontificio contra la Masonería apareció en el siglo XVIII (Clemente XII, In eminenti, del 28 de abril de 1738). Desde entonces hasta el Concilio Vaticano II, la Iglesia Católica tuvo siempre una postura abierta y continua contra la Masonería. Dado que Ella es la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo y la otra la iglesia de Satanás, entre ambas organizaciones existe la más completa e irreconciliable oposición posible. Esta lucha continuará hasta el fin del mundo.

Las condenaciones que la Iglesia lanzó contra la Masonería se debieron a dos hechos: en primer lugar la necesidad de advertir a los fieles acerca de la acción secreta de la Masonería, y, en segundo lugar, debido al inescrupuloso e insistente intento de la Masonería de infiltrar la Iglesia para asegurarse lugares y posiciones en su jerarquía – Obispos, Cardenales y otros altos cargos – para de esta manera, complotar por dentro la destrucción de la Iglesia. El único medio que la Iglesia tuvo para defenderse contra tal adversaria, fue denunciarla y trazar una profunda zanja que las separase a ambas, colocando a los católicos de un lado y a los masones del lado contrario.

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Representación de una ceremonia de alta inciación en que se transporta la imagen del demonio

Cuando fue convocado el Concilio Vaticano II, el movimiento ecuménico recibió un enorme estímulo. La palabra griega oecumene, significa universal. El movimiento ecuménico pretende abolir las diferencias entre todas las religiones e ideologías en el mundo y formar una gran unidad. Esta unidad, supuestamente traería la paz universal. En consideración a este nuevo ecumenismo, el Concilio determinó de que lo errores y herejías no deberían ser más condenados. Se estableció así una atmósfera de distención.
Una de las más agudas manifestaciones de esta distención, fue la determinación del Concilio de prohibir cualquier manifestación oficial sobre el Comunismo. Esta fue una gran contradicción. El Concilio fue previsto por Pío XII como un montaje para defender a la Iglesia y al mundo contra todos los males modernos. Ahora bien, el peor de los males era precisamente el Comunismo, que ponía en peligro todo el orbe. Sin embargo, el Concilio Vaticano II prohibió que fuese condenado, y ni siquiera mencionado.
La Masonería no fue la que dirigió oficialmente el Concilio, pero con esta idea de reconciliación con todas las religiones, la apertura hacia la religión de Satanás es imposible que no ocurriese.
Actualmente, después del Concilio, tenemos que el Vaticano emite un documento con el consentimiento del Papa afirmando que a los laicos católicos ya no se les prohíbe ingresar en la Masonería. Entonces, desde ahora un laico puede, al mismo tiempo, formar parte de la Iglesia de Nuestro Señor y de la iglesia de Satanás. Esta es la más completa contradicción que se pueda imaginar: adorar, al mismo tiempo, a Nuestro Señor Jesucristo y a Su enemigo, Satanás.

La iconografía católica ha representado la Inmaculada Concepción, en sus estatuas e imágenes, estando la Virgen de pie pisando la cabeza de la serpiente. No hay representación más apropiada. Ella aplasta la cabeza de la serpiente porque representa el mal, el pecado, la traición y la muerte eterna. Ahora, un Papa aprueba que los católicos pueden entrar en la organización de los hijos de la serpiente. Esto no se comprende a menos que él también haga parte del juego de la Masonería. Si uno puede lícitamente ser seguidor del Demonio en esta estructura eclesiástica progresista, la Iglesia Conciliar, entonces se plantea necesariamente la siguiente cuestión: ¿Esta estructura sigue siendo la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo? Esta es la tremenda duda que pesa sobre la estructura eclesiástica que vemos hoy en día.
Teniendo en cuenta las numerosas condenaciones a la Masonería por los Papas anteriores, Paulo VI está completamente consciente del mal que representa la Masonería. No obstante, permite a los católicos entrar en la Masonería. El pastor le dice a la oveja: “¿Ves a ese lobo? El es un buen amigo, anda y hazte amigo de él”. ¿Quién es este Papa? ¿Quién es este Pastor que favorece al lobo en vez de proteger a las ovejas? ¿Quién puede explicar el misterio de un Papa que actúa de esta manera?
En última instancia, éstas son las preguntas que resumen la situación.

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El Card. John O'Connor posa junto a dos masones usando sus emblemas

Pregunta: Hay una segunda clase de masones – como el dueño del almacén de la esquina, el carnicero, el sargento de policía, etc. – que todo el mundo conoce. Si tuviésemos que explicarle al hombre de la calle que usted nos está dando, va a negar ese tipo de cosas y decir que los masones que él conoce son inofensivos e incluso que son personas buenas que apoyan a las organizaciones de beneficencia. ¿Cómo podemos mostrar a estas personas que la Masonería es una organización que ha estado tratando de destruir la Iglesia durante tantos siglos?

Prof. Plinio C.O. :  Usted describe un problema real, porque la Masonería oculta su objetivo para aquellos que sólo están en los primeros grados de iniciación, y presenta una cara filantrópica al público en general.
Hay dos maneras de demostrar esto a los católicos. La primera es mostrar las condenas de los Papas anteriores que describen a la Masonería como el mayor enemigo de la Iglesia Católica. En contradicción con estas muchas condenas, hoy Paulo VI apoya a la Masonería al igual como apoya al Comunismo. La segunda es sólo aplicable para un determinado tipo de personas con más inclinaciones hacia la historia y la política. Es mostrarles que existe un movimiento universal – la Revolución – que durante muchos siglos ha caminado incesantemente en la misma dirección, de manera metódica y siempre opuesta a la Cristiandad. Ahora bien, este movimiento no es una reacción natural causada solamente por las bajas pasiones, porque las pasiones tienen impulsos contradictorios y a menudo en conflicto entre sí. Que por el contrario, la Revolución se mueve con una gran uniformidad de acción y objetivo. Por lo tanto, existe una organización que la controla y la dirige. Desempeña el papel de un director de orquesta. Esta organización es la Masonería.

Esta entrevista está publicada originalmente en inglés en el sitio amigo TRADITION IN ACTION. 

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LA CONJURACION ANTICRISTIANA (cap.I)

EL TEMPLO MASONICO LEVANTADO
SOBRE LAS RUINAS DE LA IGLESIA CATOLICA

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Las puertas del infierno no prevalecerán contra Ella.
(Mat, XVI,18)

A María

PRESERVADA DEL PECADO ORIGINAL
EN PREVISIÓN DE LOS MÉRITOS
DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO


Dijo Dios a la serpiente: Pondré enemistad entre ti y la Mujer, entre tu descendencia y la descendencia de Ella. Ella te aplastará tu cabeza. Y tú pondrás asechanzas contra su talón.

(Génesis, III. 15).

Société Saint Augustin – Desclée, De Brouwer et Cia., Lille, 41, Rue du Metz
I. ESTADO DE LA CUESTIÓN
______________________________________________________

CAPITULO I

LAS DOS CIVILIZACIONES

 El Syllabus de Pío IX termina con esta proposición condenable y condenada:
“El Romano Pontífice puede y debe reconciliarse y transigir con el progreso, con el liberalismo y  la civilización moderna.”

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SS. Pio IX

La última proposición del decreto llamado Syllabus de Pío X , proposición igualmente condenable y condenada, concluye así:
“El catolicismo actual no puede conciliarse con la verdadera ciencia, si no se transforma en un cristianismo no dogmático, es decir, en un protestantismo amplio y liberal.”
No fue seguramente sin intención que estas dos proposiciones fuesen puestas en último lugar apareciendo como la conclusión en ambos decretos. En efecto, ellas resumen las proposiciones anteriores y precisan su espíritu .
Es necesario que la Iglesia se reconcilie con la civilización moderna. Y la base propuesta para esta reconciliación, no es la aceptación de los datos de la verdadera ciencia que la Iglesia jamás repudió, que ella siempre favoreció, y a los progresos que ella siempre aplaudió y contribuyó más que nadie, sino el abandono de la verdad revelada, abandono que  transformaría al catolicismo en un protestantismo amplio y liberal dentro del cual todos los hombres podrían encontrarse, cualquiera sean sus ideas sobre Dios, sobre sus revelaciones y sus mandamientos. Sólo así, dicen los modernistas, por este liberalismo es que la Iglesia puede ver nuevos días abrirse ante ella, y procurarse el honor de entrar en las vías de la civilización moderna y marchar con el progreso.
Todos los errores indicados en ambos Syllabus se presentan como las distintas cláusulas del tratado propuesto a la signatura de la Iglesia para esta reconciliación con el mundo, para ser así admitida en la ciudad moderna.

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