“La admiración de una cosa supone el horror por lo contrario.”
Plinio Correa de Oliveira

Formación

Cuando la misericordia es un peligro ...

En un país con una mentalidad saturada con el liberalismo y el protestantismo como el nuestro, es bastante común escuchar a los católicos decir que Dios siempre perdona al pecador, sin importar el pecado cometido y lo mucho que pecó. He aquí algunas consideraciones de San Alfonso de Ligorio que están dirigidos a dar algunos elementos de reflexión para nuestros católicos liberales de América - o para nosotros mismos en la medida en que compartimos esa mentalidad.

San Alfonso María de Ligorio

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San Agustín dice que el diablo seduce a los hombres de dos maneras: a través de la desesperación y de la esperanza. Después de que el pecador comete su culpa, le arrastra a la desesperación por el temor de la justicia divina, pero, antes de pecar, le alienta a caer en la tentación por la esperanza de la misericordia divina. Por esta razón el Santo nos advierte, diciendo: "Después de pecar, no pierdas la esperanza en la misericordia divina; antes de pecar, teme a la justicia divina."

Esto es porque el que se aprovecha de la misericordia divina para ofender a Dios no se lo merece. La misericordia existe para los que temen a Dios, y no para los que pecan sin temor a él. "El que ofende la justicia puede recurrir a la misericordia", dice el Abulensis, "pero a quien debe el que ofende a la misericordia recurrir?"

Mensajes diabólicos en la música Rock

De www.vaticanocatolico.com publicamos este video sobre cómo el demonio usa el rock como vehículo para atraer a las almas.

La Vieja, el carnicero y el capitán

El Cruzado expone la siguiente historia publicada el sitio web www.traditioninaction.org sobre un milagro que hizo creer a dos escépticos en la misa.

 Elaine Marie Jordan

La siguiente historia verídica fue relatada a Sor Verónica M. Murphy por una monja anciana que lo escuchó de los labios del difunto reverendo padre Estanislao SS.CC.

En un pequeño pueblo de Luxemburgo, un capitán de la Guardia Forestal se encontraba en una profunda conversación con el carnicero cuando una anciana entró en la tienda. El carnicero interrumpió la conversación para preguntar a la mujer de edad lo que quería. Ella había venido a pedir un poco de carne, pero no tenía dinero. Al capitán le causó gracia  la conversación que se entabló entre la pobre mujer y el carnicero:

"Sólo un poco de carne, pero ¿cuánto me vas a dar?" El carnicero le preguntó.

-Lo siento-respondió la mujer-, no tengo dinero pero voy a oír misa para usted. "

Tanto el carnicero y el capitán eran muy indiferente a la religión, por lo que de inmediato comenzaron a burlarse de la respuesta de la anciana.

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Pidiendo un poco de carne en la tienda del carnicero

-Está bien-dijo el carnicero, "anda y oye misa para mí y cuando regreses te voy a dar tanta carne cuanto la misa valga."

La mujer salió de la tienda y regresó una hora más tarde. Ella se acercó al mostrador y el carnicero, al verla, le dijo: "Muy bien, entonces, ahora vamos a ver."

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Ni la caridad ni el martirio pueden ganar la salvación para un no católico

La herejía de la salvación universal nunca había sido tan difundida y profundamente predicada y creída como lo es en nuestros tiempos. Por lo tanto, parece oportuno recordar a nuestros lectores el texto de la Bula Cantate Domino  por el Papa Eugenio IV (04 de febrero 1442), confirmada por el Concilio de Florencia. Afirma claramente que ni las obras de caridad, ni siquiera el martirio de los no católicos son de algún provecho para su salvación. Si no entran a pertenecer a la Iglesia Católica, van a ir al infierno.

Papa Eugenio IV

"Firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia Católica, no sólo paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse participe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno que está aparejado para el diablo y sus ángeles [Mt. 25, 41], a no ser que antes de su muerte se uniere con ella; y que es de tanto precio la unidad en el cuerpo de la Iglesia, que sólo a quienes en él permanecen les aprovechan para su salvación los sacramentos y producen premios eternos los ayunos, limosnas y demás oficios de piedad y ejercicios de la milicia cristiana.

Y que nadie, por más limosnas que hiciere, aun cuando derramare su sangre por el nombre de Cristo, puede salvarse, si no permaneciere en el seno y unidad de la Iglesia Católica."

 (Papa Eugenio IV, Cantate Domino, Denzinger n. 714) 
 

Las clases de educación sexual están prohibidas

Hoy, cuando se ha hecho común en muchos colegios católicos  incluir clases de educación sexual en sus planes de estudio, parece muy oportuno recordar a los padres que esta enseñanza ha sido prohibida por la Iglesia. Cuando el niño alcanza la edad de la pubertad, el padre  o la madre debe instruir a él o ella con la debida prudencia. Pero las clases públicas de educación sexual están claramente condenadas como un peligro grave. Usted puede leer a continuación.

Pío XI

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Pius XI, Encyclical Divini Illius Magistri,
Petropolis: Vozes, 1950, nn. 65-67

"Peligroso en extremo grado es, además, ese naturalismo que en nuestros tiempos invade el campo de la educación en materia delicadísima, cual es la de la honestidad de las costumbres. Está muy difundido el error de los que, con pretensión peligrosa y con feo nombre, promueven la llamada educación sexual, estimando falsamente que podrán inmunizar a los

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Via Crucis

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por Plinio Corrêa de Oliveira

* * *

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I Estación

Jesús es condenado a muerte

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V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

*

El juez que cometió el crimen profesional más monstruoso de toda la historia, no fue impulsado a ello por el tumulto de ninguna pasión ardiente. No lo cegó el odio ideológico, ni la ambición de nuevas riquezas, ni el deseo de complacer a ninguna Salomé. Lo movió a condenar al Justo, el recelo de perder el cargo pareciendo poco celoso de las prerrogativas del César; el miedo de crearse para sí complicaciones políticas, desagradando al populacho judío; el miedo instintivo de decir “no”, de hacer lo contrario de lo que se pide, de enfrentar al ambiente con actitudes y opiniones diferentes de las que en él imperan.

*

Vos, Señor, lo mirasteis por largo tiempo con aquella mirada que, en un segundo, obró la salvación de Pedro. Era una mirada en la que se transparentaba vuestra suprema perfección moral, vuestra infinita inocencia y, sin embargo él, Os condenó.

*

Oh Señor, ¡cuántas veces imité a Pilatos! ¡Cuántas veces por amor a mi carrera, dejé que en mi presencia la ortodoxia fuese perseguida y me callé! ¡Cuántas veces presencié de brazos cruzados la lucha y el martirio de los que defienden vuestra Iglesia! Y no tuve siquiera el coraje de darles una palabra de apoyo, por la abominable pereza de enfrentar a los que me rodean, de decir “no” a los que forman mi ambiente, por el miedo de “ser diferente de los otros”. Como si me hubieseis creado, Señor, no para imitaros, sino para imitar servilmente a mis compañeros.

*

En aquel instante doloroso de la condenación, Vos sufristeis por todos los cobardes, por todos los débiles, por todos los tibios... por mí, Señor.

*

¡Jesús mío!, perdón y misericordia. Por la fortaleza de que me disteis ejemplo desafiando la impopularidad y enfrentando la sentencia del magistrado romano, ¡curad en mi la alma la llaga de la molicie!

*

Padre Nuestro, Ave María, Gloria

V. Ten piedad de nosotros, Señor.

R. Ten piedad de nosotros.

V. Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia

de Dios, descansen en paz.

R. Amén.

* * *

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II Estación

A propósito de la pretendida igualdad jurídica de las uniones matrimoniales y homosexuales

Qué hay detrás de la ideología de la no-discriminación

por Juan Carlos Monedero (h)

A propósito de la pretendida igualdad jurídica de las uniones matrimoniales y homosexuales 

“¿No pertenece a la esencia de la verdad, justamente lo opuesto a su esencia? (…) ¿no tiene entonces que retomar la hasta ahora omitida no esencia de la verdad, la no verdad, y admitirla expresamente en la esencia de la verdad? ¡Evidentemente!”

Martín Heidegger.

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Introducción

Nos proponemos descifrar el oscuro párrafo heideggeriano y probar su conexión con lo sucedido en nuestro país recientemente. Motivan nuestras reflexiones los conocidos sucesos en torno a la petición formulada por dos homosexuales para que se los autorice a contraer matrimonio, las presiones de los diferentes organismos que encarnan el lobby “gay” –eufemismo utilizado para volver simpáticos ciertos comportamientos–, así como las diferentes respuestas que, particularmente dentro del campo católico, se opusieron a estas prácticas. La pretensión de lograr la igualdad jurídica entre quienes practican la contranatura y los verdaderos matrimonios está fundamentada, como se sabe, en la ideología de la no discriminación. A su vez, esta “no discriminación” se presenta como ligada, de forma necesaria, con el planteo de los derechos humanos. Como es de público conocimiento, este planteo derecho-humanista no sólo es falso por aquellos «derechos» que pretende imponer; no

Serie sobre la pureza - parte VI

Artículo publicado en la página Tradition in Action

Traducción: El Cruzado

La fuerza, la gloria y fecundidad de la castidad

Plinio Corrêa de Oliveira

¿Por qué tenemos una idea magnífica de un guerrero católico como Godofredo de Bouillon? ¿Por qué un casto guerrero como Don Sebastián de Portugal presenta una imagen tan espléndida?

Es porque la castidad le da al guerrero una grandiosidad especial. Su valor es diferente a la del audaz fanfarrón; tiene una fuerza de alma en que su espíritu domina la materia. Él entiende que la lucha es necesaria, y que quiere entrar en el combate con una fuerza que sólo los hombres castos pueden tener. Entonces, entra en la batalla con un heroísmo católico que es sabio e inflexible.

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Don Sebastián, el rey virgen de Portugal

En la Edad Media existía una Orden de Caballería, los Caballeros Templarios, cuyos miembros  pronunciaban cuatro votos. Tomaron los  tres normales votos de todas las órdenes religiosas - pobreza, castidad y obediencia - y luego agregaron un cuarto. Sólo los hombres castos tenían la valentía de pronunciar este juramento: nunca retroceder ante el enemigo.

Incluso si eran, en número, muchos menos que el enemigo, separados de los demás o al borde de ser tomados prisioneros, nunca podían huir. Tenían que morir atacando al enemigo, luchando para derrotarlo. El resultado: esos hombres constituyeron una orden que fue inexpugnable. Era común para ellos  ganar batallas cuando eran superados en número 10 es a 1 o incluso más. Ellos iban a ganar porque no se retiraban, y no se retiraban porque eran castos.

La castidad da al hombre una voluntad firme que el hombre impuro no tiene. El hombre impuro, que camina en el barro de los excesos de la concupiscencia, puede ser un hombre valiente que se enfrenta a tal o cual peligro, pero no tiene esa determinación que lo hace invencible. No puede ser un guerrero invencible que lucha como San Miguel Arcángel - el guerrero angelical que derrotó a Satanás y a sus seguidores y los desterró al infierno.

Por lo tanto, la castidad no es sólo la abstinencia del acto sexual. Es ésta, pero está motivada por una primacía del espíritu que elige lo que es mejor, un valor supremo de la naturaleza humana, una súper-excelencia para el hombre. El hombre casto domina lo que es más débil en sí mismo y lo somete al gobierno de lo que es más fuerte y más elevado. Este orden interno en su alma irradia en su persona, dándole la respetabilidad suprema que pertenece al hombre casto y virginal.

La castidad, un poderoso factor de una civilización

La castidad es, se puede entender, un poderoso factor de civilización. El reinado de María será, desde una cierta perspectiva, la civilización de la castidad. Habrá castidad en el matrimonio, lo que significa la fidelidad a los votos conyugales. También habrá muchas personas que renunciarán al vínculo del matrimonio para consagrar su vida a las cosas más elevadas en los diferentes estados de vida - como sacerdotes, religiosos y laicos que viven en el mundo.

Será el reinado de la castidad del espíritu, más que la castidad del cuerpo, promoviendo la plenitud de la inteligencia, la fuerza de voluntad y la armonía interna del alma.

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Templarios persiguiendo a guerreros musulmanes en una batalla

Cierro estas series afirmando que podemos ver cómo la castidad es un gran adorno de la persona humana en la contemplación de la Virgen, la mayor obra de arte que Nuestro Señor Jesucristo hizo para todos los siglos. Todas las perfecciones combinadas que los hombres tuvieron y tendrán  hasta el fin del mundo no son comparables a la perfección de la Virgen. Ella es el más alto paradigma de la humanidad después de Nuestro Señor Jesucristo. Él considera indispensable que, entre sus múltiples virtudes,  ella deba ser casta y  deba ser virgen, incluso durante el parto.

Esta virtud es tan elevada que Él no quiso que ella la perdiera como las otras madres. Por lo tanto, realizó un milagro - el nacimiento virginal de Nuestro Señor. Nuestra Señora fue virgen antes, durante y después de dar a luz.

La virginidad tiene un lugar destacado entre las virtudes de la Virgen que llegó a ser conocida como la Virgen por excelencia. En la Letanía de Loreto, ella es aclamada como Sancta Virgo virginum, Santa Virgen de las vírgenes. Ella es para las otras vírgenes  como lo son para las personas que no son vírgenes. Esto es lo que significa Virgen de las vírgenes, así es como ella es glorificada.

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La Virgen por excelencia

Cuando alguien dice, "La Virgen hizo esto o aquello", ya se entiende que él está hablando de la Virgen por excelencia. La virginidad es la más esplendorosa de todas las virtudes de la Virgen.

Nuestro Señor también quería que su padre postizo sea  virgen. San José había hecho votos de castidad perfecta, los que mantuvo toda su vida.

La Sagrada Eucaristía se dice que es el pan y el vino que genera vírgenes. A través de la gracia de Dios, la Sagrada Eucaristía genera admiración por la pureza y la fuerza para mantener este estado.

Mantener el estado de pureza es difícil, e imposible de hacer sin la ayuda sobrenatural. Una persona puede decirme, "No puedo mantener la pureza." Yo le contestaría, "No se puede preservar la pureza, porque nadie puede, a menos que pida ayuda sobrenatural y, a través de la mediación de Nuestra Señora, le pida a Nuestro Señor Jesucristo la gracia necesaria para mantener este estado."

Si lo hace, puede alcanzar el estado de pureza y conservarla. Entonces, es posible. Puede seguir siendo difícil, incluso después, pero es posible. Además, incluso puede llegar a ser fácil de mantener. Por esta razón - porque la gracia existe - el reinado de María es algo que se hace posible. Es la gracia que nos dará muchas generaciones puras, generaciones castas, que serán la base para el reinado de María.

El reinado de María, la civilización de la castidad

Es por esta razón que digo que el Reino de María será la civilización de la castidad. Será el reinado de aquella que fue, por sobre todo, una  Virgen, y cuya fecundidad fue un fruto de su virginidad. Ella no hubiera sido elegida para ser la Madre de Cristo si no fuera una Virgen.

El reinado de María será el reino de la pureza y, en consecuencia, será el reino de las familias abundantes y fecundas. Será el reino de lo sobrenatural, de  hombres y  mujeres con una formación casta y fuerte. Será la ciudad perfecta de Dios, donde la fe dominará el espíritu y el espíritu dominará la materia. Será la época de la mayor gloria y esplendor que ocurrirá en la Historia.

Esta es la razón por la que promovemos la castidad. No vamos a construir el Reino de María con piedras manchadas y madera podrida. El reinado de María ni quiere ni necesita ésto. Esta es la basura que el castigo quemará.

Es la castidad la que vencerá. En el Sermón de la Montaña, el Señor dijo: "Bienaventurados los  limpios de  corazón, porque ellos verán a Dios" (Mateo 5:8). Yo parafraseo diciendo: "Bienaventurados los  limpios, porque ellos - y presten atención, sólo aquellos - verán el Reino de María".

Que la Virgen ayude a entender y  amar esta verdad, y a dedicar sus vidas a servir a la Virgen a través de la práctica de la castidad.

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Serie sobre la pureza - parte V

El hombre material vs. el hombre espiritual

Plinio Corrêa de Oliveira

Alguien podría plantear esta objeción: Usted ha declarado que todas las personas que se rinden a la inmoralidad se deterioran desde el punto de vista intelectual [véase la Parte IV]. ¿Ésto se aplica también a Inglaterra? Nos está diciendo que el país que produjo a Shakespeare, el ceremonial de la Corte Real, la Torre de Londres y el edificio del Parlamento no tiene dones espirituales?

La respuesta no es difícil. En el momento en que Inglaterra se convirtió en protestante, una corriente de inmoralidad comenzó a fluir en él. En primer lugar, fue el divorcio, entonces, se abrieron las  puertas  a un sin número de otros tipos de inmoralidades. Desde que Inglaterra tenía muchos valores tradicionales fuertes nacidos en la civilización católica - la Monarquía Inglesa, ceremonias solemnes, grandes universidades y muchas otras instituciones con largas historias – La vida espiritual de Inglaterra continuó, alimentada por estos factores. Pero la energía y la fuerza del país fueron corroídas por una incesante inmoralidad creciente.

Hoy en día, Inglaterra se expresa mucho más por un joven como los Beatles que por un viejo aristócrata unido a la Corona. Este tipo de juventud “Beatle” encuentra su paraíso en Inglaterra. Es una persona necia, sucia, irracional, viviendo de los impulsos y dominada por la materia. Es un esclavo de sus propios nervios, un esclavo de la materia. Esto se traduce a un hombre cuyo cuerpo  impone una tiranía sobre su alma.

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Predicando una libertad anárquica de las pasiones, los Beatles se convirtieron en ídolos de toda una generación

Así se explica la gigantesca explosión del fenómeno de los Beatles, que se está apoderando de la nueva generación y no dejará una piedra sin remover en Inglaterra. Creo que ha penetrado en la mentalidad del inglés incluso más que en la estadounidense.

La impureza, por lo tanto, disminuye la influencia del espíritu en el hombre, haciéndolo lento en su actuar, y dándole prioridad a la materia. Las Escrituras llaman a este tipo de hombre, el homo animalis, un hombre-animal. Él actúa más como una bestia que como un hombre;  ha perdido totalmente el sentido de las cosas de Dios.

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Serie sobre la pureza - Parte IV

 ¿Por qué la impureza conduce a un espíritu materialista?

Plinio Corrêa de Oliveira

Hemos visto que la Iglesia Católica recomienda a los que no se casan mantener la virginidad y la castidad perfecta. Este consejo se aplica no sólo a los sacerdotes, sino también - y este es mi punto en esta serie - a los laicos que viven en el mundo, como ustedes y yo.

¿Por qué la Iglesia recomienda ésto? ¿Por qué este estado es más noble?

 Como ustedes saben, el hombre tiene cinco sentidos. Santo Tomás de Aquino nos enseña que el criterio para clasificar  los sentidos, es ver cómo nos conducen al conocimiento. El más noble sentido, es el que nos conduce a un mayor nivel de conocimiento. De nuestros cinco sentidos, el más noble es la vista, porque es éste el que nos da un mayor conocimiento de la realidad externa.

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 El ciego está privado del conocimiento de la realidad externa

Podemos tener una idea de la nobleza del sentido de la vista por

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Serie sobre la pureza - Parte III

 Los prejuicios contra la castidad y la virginidad

Artículo publicado en la pagina Tradition in Action

Traducción: El Cruzado

Plinio Corrêa de Oliveira

Como hemos visto, el acto sexual es legítimo, lícito y honesto dentro de un matrimonio indisoluble. Cuando se practica fuera del matrimonio, sin embargo, es ilícito y deshonesto, porque va en contra del orden natural establecido por Dios.

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El matrimonio, un estado legítimo bendecido por la Iglesia

Por esta razón, se comete un pecado cuando un hombre comete solo las prácticas de este acto, o un hombre casado practica con alguien que no es su cónyuge. Este último caso constituye adulterio, porque es contrario al orden natural de las cosas.

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AFINIDADES ENTRE EL PENSAMIENTO DE JUAN PABLO II Y EL MARXISMO

por Atila Sinke Guimaraes

Parte 3


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Apoyo a la Reforma Agraria socialista

El Comunismo tiene dos aspectos principales que trata de introducir en la legislación de los países occidentales. El primero, que pertenece al campo, es la reforma agraria, referente a la participación de los trabajadores de la tierra en la propiedad de los campos. El segundo aspecto, que pertenece a las ciudades, es la participación de los trabajadores industriales o comerciales en la propiedad de la empresa – la llamada autogestión en las empresas. Cuando estas dos leyes son introducidas en un país, el Comunismo tiene una cabeza de puente para conquistarlo.

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Para introducir esas leyes, el Comunismo cuenta hoy en día con la valiosa colaboración de la Iglesia Conciliar que ha rebautizado los viejos principios comunistas y les ha dado una fachada “católica.” Los principios detrás de esas leyes, sin embargo, continúan siendo los mismos que dirigieron el viejo Comunismo:
• una distribución universal igualitaria de los bienes, y
• el acceso común a los medios de producción.

Pero ellos ahora son presentados bajo una cubierta “bíblica,” “profética,” o incluso bajo un mensaje “mesiánico” que pretende defender a los pobres, que deben ser liberados de la explotación por parte de los propietarios. Es el mismo viejo lobo con piel de oveja, o bajo una capa de pastor, para ser más preciso en la metáfora.

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Siendo Cardenal, SS Juan Pablo II solía tomar días de camping de una manera inexplicable.

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Otra fotografía del Cardenal Wojtyla, luego Juan Pablo II, en un día de camping. Desconcertante.

AFINIDADES ENTRE EL PENSAMIENTO DE JUAN PABLO II Y EL MARXISMO

por Atila Sinke Guimaraes

Parte 2

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La noción socialista de la propiedad de Juan Pablo II

Gilbert Mury, un miembro del Partido Comunista Francés y experto en materias religiosas, explica la importancia fundamental del concepto de propiedad privada como fue enseñada por el Magisterio Pontificio anterior al Concilio Vaticano II. El considera que si la Iglesia Católica cesase su enseñanza sobre la propiedad privada, todos los obstáculos para el Socialismo se desvanecerían. Mury escribe:
Si el Vaticano cesa realmente de insistir sobre la propiedad privada de los medios de producción (…) entonces ya no va a ser un obstáculo doctrinario permanente en las vías de la colaboración activa del cristiano en el establecimiento y la construcción del Socialismo.”[1]

Apoyando consciente o inconscientemente al Socialismo, los Papas posteriores al Vaticano II dejaron de enseñar la doctrina tradicional sobre la propiedad privada y comenzaron a difundir una noción socialista de la propiedad. Juan Pablo II es un ejemplo expresivo de esto. El adoptó la siguiente noción socialista de la propiedad:
“La propiedad se adquiere ante todo mediante el trabajo, para que ella sirva al trabajo. Esto se refiere de modo especial a la propiedad de los medios de producción. El considerarlos aisladamente como un conjunto de propiedades separadas con el fin de contraponerlos en la forma del «capital» al «trabajo», y más aún realizar la explotación del trabajo, es contrario a la naturaleza misma de estos medios y de su posesión. Estos no pueden ser poseídos contra el trabajo, no pueden ser ni siquiera poseídos para poseer, porque el único título legítimo para su posesión —y ésto ya sea en la forma de la propiedad privada, ya sea en la de la propiedad pública o colectiva— es que sirvan al trabajo; consiguientemente que, sirviendo al trabajo, hagan posible (…) el destino universal de los bienes y el derecho a su uso común.”
“Desde ese punto de vista, pues, en consideración del trabajo humano y del acceso común a los bienes destinados al hombre, tampoco conviene excluir la socialización, en las condiciones oportunas, de ciertos medios de producción.”
[2]

Hablando en sentido completamente opuesto, León XIII en su Encíclica Rerum Novarum declara la legitimidad de la propiedad privada y el carácter perjudicial del Socialismo desde varios puntos de vista. Enseña el Pontífice:
“De todo lo cual se sigue claramente que debe rechazarse de plano esa fantasía del socialismo de reducir a común la propiedad privada, pues daña a esos mismos a quienes se pretende socorrer, repugna a los derechos naturales de los individuos y perturba las funciones del Estado y la tranquilidad común. Por lo tanto, cuando se plantea el problema de mejorar la condición de las clases inferiores, se ha de tener como fundamental el principio de que la propiedad privada ha de conservarse inviolable.”[3]

En su Encíclica Quadragesimo Anno, Pío XI condena implícitamente el socialismo del Papa Wojtyla:
“Este error [el socialismo] (…) se basa en una concepción de la sociedad humana que es completamente opuesta a la verdadera doctrina católica. Socialismo religioso, socialismo católico son términos contradictorios: nadie puede ser simultáneamente un buen católico y verdadero socialista.”[4]

Según el constante e invariable Magisterio de los Papas, la propiedad no procede del trabajo, como Juan Pablo II ha insistido, sino de la misma naturaleza del hombre, lo que supone la existencia de condiciones desiguales.

Pío XI niega claramente que el trabajo sea la única base de la propiedad tal como lo afirma Juan Pablo II. Pío XI afirma:
“Pero el Apóstol no enseña en modo alguno que el único título que da derecho a alimento o a rentas sea el trabajo.”[5]

El Papa Pío XI enseña que la propiedad deriva de la propia naturaleza del hombre:
“La división de los bienes en la propiedad privada está establecida por la naturaleza misma de manera que las cosas creadas puedan servir a las necesidades de la humanidad en un orden fijo y estable.”[6]

El Papa León XIII confirma esta enseñanza:
“La propiedad privada… se deriva del derecho natural del hombre: el ejercicio de este derecho, especialmente para aquellos que viven en sociedad, no es sólo lícito, sino absolutamente necesario.”[7]

Parece bien difícil sostener que Juan Pablo II siga la anterior doctrina social católica. Más bien parece estar siguiendo lo que ella condenó.

______________
[1] Gilberto Mury, apud, Philippe de la Trinité, Dialogue avec le marxisme? (París: Cèdre, 1966), p. 66.
[2] Juan Pablo II, Encíclica Laborens exercens, n. 14, p. 241.
[3] León XIII, Encíclica Rerum novarum, 15 de mayo de 1891, n. 11. (
http://www.vatican.va/holy_father/leo_xiii/encyclicals/documents/hf_l-xiii_enc_15051891_rerum-novarum_sp.html)
[4] Pío XI, Encíclica Quadragesimo anno, 15 de mayo de 1931. n. xx (
http://www.vatican.va/holy_father/pius_xi/encyclicals/documents/hf_p-xi_enc_19310515_quadragesimo-anno_sp.html)
[5] Ibídem, n. 57.
[6] Ibídem,
[7] León XIII, Encíclica Rerum novarum,(
http://www.vatican.va/holy_father/leo_xiii/encyclicals/documents/hf_l-xiii_enc_15051891_rerum-novarum_sp.html)

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Una concepción marxista del trabajo y el capital

En cuanto a las relaciones entre el trabajo y el capital, Juan Pablo II también parece adoptar la tesis marxista que un sistema socioeconómico basado en la propiedad privada y la libre iniciativa produce que los ricos se hagan cada vez más ricos, y los pobres cada vez más pobres. En su discurso inaugural el Puebla, en la Conferencia de Obispos Latinoamericana (1979), explicando el pensamiento de Paulo VI sobre la materia, Juan Pablo II afirmó:
“Cuando Paulo VI declaró que el desarrollo es el nuevo nombre de la paz, él tenía en mente todos los vínculos que existen dentro y fuera de las naciones a un nivel universal. Se refería a los mecanismos que estaban imbuidos no con un auténtico humanismo, sino más bien con el materialismo, que a nivel internacional hace que los ricos se hagan cada vez más ricos, y los pobres cada vez más pobres.”[1]

Analicemos el fundamento del lema de Juan Pablo II que el Capitalismo genera que “un rico se hace cada vez más rico y un pobre cada vez más pobre.”

Según la teoría marxista de la plusvalía,[2] el propietario del capital o de los medios de producción, conserva injustamente una parte de la riqueza generada por el trabajador, a quien se le paga un salario sólo de subsistencia. De aquí proviene que Marx diga que el trabajador produce la riqueza de algunos y su propia miseria.[3] Estas son las palabras de Marx:
“Cada día se hace más claro (…) que las mismas relaciones que producen la riqueza también producen miseria (…) y no producen la burguesía rica sino también (…) un proletariado cuyo número se incrementa cada vez más.”[4]

En su libro El Capital, Marx insiste en la misma idea:
“Todos los métodos para la producción de la plusvalía [surplus value] son al mismo tiempo métodos de acumulación. (…) De ello se deduce, por lo tanto, que en proporción a la acumulación del capital, la suerte del trabajador, sea su paga alta o baja, tiene que empeorar. (…) Esta es la ley que establece la fatal correlación entre la acumulación del capital y la acumulación de la miseria. En un extremo, la acumulación de riqueza es, por lo tanto, al mismo tiempo la acumulación de miseria, la agonía del trabajo, la esclavitud, la ignorancia, la brutalidad, y la degradación mental del extremo opuesto.”[5]

Esto sería supuestamente el resultado inevitablemente desolador del sistema capitalista basado en la propiedad privada y en la libre iniciativa.
Se puede ver que con respecto al Capitalismo y la pobreza no parece existir diferencia esencial entre la tesis de Marx y la que defiende Juan Pablo II.

No está de más recordar que la teoría de la plusvalía fue condenada por los Pontífices anteriores. El Papa Pío XI, por ejemplo, enseña:
“Porque ellos están muy equivocados cuando difunden el principio de que el trabajo vale en la medida en que sus productos tienen valor, y debe ser pagado como tal, y que en consecuencia, el trabajador tiene el derecho de exigir todo lo que produce a través de su trabajo. Cuán lejos está esto de la verdad es evidente por lo que ya hemos explicado al tratar sobre la propiedad y el trabajo.”[6]

Una vez más, es difícil evitar concluir que la enseñanza de Juan Pablo II coincide con el discurso marxista y cuán diferente es de la doctrina católica.

Continuará
_____________
[1] Juan Pablo II, Discurso de apertura en Puebla, 28 de enero de 1979, III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (BAC, Madrid, 1982), p. 398.
[2] Del latín, surplus value, defiende la idea que el trabajador debería recibir todo el beneficio de su trabajo que le da a su empleador.
[3] Die heilige Familie, Werke, vol. 2, p. 37, apud Gustavo & Luis Solimeo, As CEBs… das quais muito se fala – Comentários e documentação totais (São Paulo, Vera Cruz, 1982), p. 39.
[4] K. Marx, Das Elende der Philosophie, Werke, vol. 4, p. 141, apud ibid.
[5] Le Capital, I, 680, apud Kostas Papaionnou, Marx et les marxistes (Flammarion, París, 1972), p. 154
[6] Pío XI, Encíclica Quadragesimo anno. 

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Auto-realización a través del trabajo, otro concepto marxista

Se encuentran significativas similitudes entre Juan Pablo II y Marx sobre otros puntos. Por ejemplo, en la concepción de la auto-realización del hombre a través del trabajo.

El tema del trabajo, tratado por Paulo VI en Populorum Progressio, fue también desarrollado en la Encíclica Laborem Exercens y Sollicitudo Rei socialis por Juan Pablo II.

En su visita a Módena, Italia, el Pontífice se refirió implícitamente al Marxismo cuando mencionó el “hecho nuevo,” la “revolución del trabajo” que aparece en el panorama histórico. Estas son sus palabras:
“Me gustaría hacer una exégesis de las palabras de San Benito, ‘labora et ora’ [trabaja y reza]. Creo que estas palabras, pronunciadas de esa manera, explican el significado de la enseñanza social de la Iglesia. Si bien que la realidad del trabajo humano siempre ha sido presentada en el mundo y en la historia de la humanidad, de las naciones y de los pueblos, está tomó una medida completamente nueva en los últimos siglos. El trabajo humano se convirtió en un hecho nuevo: la ‘revolución del trabajo.’ La humanidad ha vivido y sigue viviendo esta ‘revolución del trabajo.”[1]

En Laborem Exercens, Juan Pablo II da una interpretación personalista al trabajo, haciendo hincapié en su función de realizar plenamente al hombre:
“Como persona, el hombre es pues sujeto del trabajo. Como persona él trabaja, realiza varias acciones pertenecientes al proceso del trabajo; éstas, independientemente de su contenido objetivo, han de servir todas ellas a la realización de su humanidad, al perfeccionamiento de esa vocación de persona, que tiene en virtud de su misma humanidad.”[2]

Esta “auto-realización” del hombre a través del trabajo predicada por Juan Pablo II es muy similar a la “auto-creación” del hombre a través del trabajo defendida por Marx. De hecho, este último afirmó:
“Toda la llamada historia del mundo no es más que la auto creación del hombre a través del trabajo humano, nada más que el ‘llegar a ser’ [Werden] de la naturaleza para el hombre.”[3]

No pocos comentaristas favorables a Juan Pablo II, lo han considerado, no obstante, un partidario del Socialismo, debido a la similitud entre su concepto de trabajo y el de Marx. Por ejemplo, el autor italiano Rocco Buttiglione, un conservador especialista en el pensamiento de Karol Wojtyla, afirma:
“Incluso una lectura superficial de la Encíclica Laborem exercens causa sorpresa por el hecho que el varios lugares de esta encíclica se puede encontrar terminología marxista usada con precisión y presteza para explicar el mundo contemporáneo. (…) Juan Pablo II acepta el concepto de alienación así como el concepto marxista de la praxis. Marx afirmó que el hombre se crea a sí mismo, se construye a través de su propio trabajo. (…) Karol Wojtyla está de acuerdo con el hecho que el hombre, en cierto sentido, se crea a sí mismo a través de su propio trabajo.”[4]

En el mismo sentido, el teólogo progresista radical, el P. José Luis Segundo escribió:
“Lo que Marx dijo acerca de las relaciones humanas siendo representadas por el trabajo, así como sobre la libertad y el carácter vocacional que el trabajo debe tener para que el hombre pueda realizarse sin la necesidad de dedicar tiempo extra para su desarrollo espiritual y humano, es muy similar a la visión personalista y cristiana del trabajo que el Papa Juan Pablo II ha reexaminado (…) en su Encíclica Laborem exercens (…)”[5]

El P. João Batista Libânio, profesor del Centro de Estudios Superiores de Brasil, considera que esos conceptos socialistas de Juan Pablo II hacen de él el “Papa más revolucionario de la Historia.” Estas palabras del jesuita son particularmente expresivas:
“Desde el aspecto de la doctrina social, Juan Pablo II es el Papa más avant-garde de la Historia. Una lectura atenta de la Encíclica Laborem exercens de 1981 revela que el Papa defiende ciertos tipos de socialización de los medios de producción sobre una base socialista.”[6]

Por tanto, con respecto al concepto de auto-realización a través del trabajo, las similitudes entre el pensamiento de Juan Pablo II y el Marxismo claramente no es una opinión personal. Esto ha sido señalado por estudiosos de varias tendencias – de derecha, de la izquierda y del centro – en el espectro teológico.

Continuará
__________
[1] L’Osservatore Romano, 5 de junio de 1988, p. 8.
[2] Laborens exercens, n. 6, (
http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/encyclicals/documents/hf_jp-ii_enc_14091981_laborem-exercens_sp.html)
[3] Istvan Mészáros, Marx: a teoría da alienação (Rio de Janeiro, Zahar, 1981), p. 76.
[4] R. Buttiglione, “Cultura e Filosofia,” Antropologia e praxis no pensamento de João Paulo II (Rio de Janeiro, Lumen Christi, 1985), pp. 42-3.
[5] J. L. Segundo, Teologia da Libertação – Uma advertencia à Igreja, (São Paulo: Paulinas, 1987), p. 127.
[6] João Batista de Arruda, O Estado de São Paulo, 21 de abril de 1996. 

AFINIDADES ENTRE EL PENSAMIENTO DE JUAN PABLO II Y EL MARXISMO

por Atila Sinke Guimaraes

Parte 1
 

Artículo publicado en el blog católico La Denuncia Profética

Los aduladores de Juan Pablo II normalmente propagan que él era un león contra el Comunismo y el Marxismo. Yo estoy en absoluto desacuerdo con esa tesis.

Antes de ser Papa, Karol Wojtyla llevó una vida de colaboración con el comunismo en Polonia; él estaba completamente comprometido con la política general Vaticana Ostpolitik. Incluso después de haber sido elevado a la Sede de Pedro, en sus varios viajes a Polonia y en las numerosas visitas de líderes comunistas polacos en el Vaticano, no escatimó esfuerzos para mantener a los sucesivos gobiernos comunistas en el poder. Igualmente, en la medida que pudo, apoyó a otros líderes comunistas para que no cayesen en sus respectivos países, como Michail Gorbatchev en la URSS y su sucesor Boris Yeltsin.

El hecho de que algunos aspectos del Comunismo hayan sido rechazados desde 1989 en adelante, estimulado por una ola de descontento en los países del Este Europeo, no significa que Juan Pablo II los haya inspirado. Menos aún fue él la causa de ese rechazo, como han sugerido varios oportunistas.

Como actor experimentado que era, siguió la evolución del estado de ánimo de la audiencia y desempeñó ante público aquello que le daría la mayoría de los aplausos y de permitiría difundir su mensaje.

Me reservo para otra ocasión la presentación de una larga crónica sobre la Ostpolitik Vaticana, que incluye el constante y sólido apoyo de Karol Wojtyla a los regímenes comunistas.Este artículo está destinado a mostrar en algunas líneas generales las afinidades de Juan Pablo II y sus interrelacionados contra el Capitalismo en Occidente.

Poco después de 1965, cuando el Concilio Vaticano II finalizó, la Iglesia Conciliar, incluidos sus Papas, inició una serie de ataques contra las estructuras del mundo Occidental y alentó las reformas sociales en los países que estaban bajo el sistema social-económico del Capitalismo, llamado también neo-liberalismo. Los ataques directos apuntaban al sistema capitalista como tal, acusado de constituir una “estructura de pecado.” Los ataques indirectos – la oposición a la institución de la propiedad privada y la promoción de las reformas socialistas – apuntaban a erosionar las bases legítimas del sistema socio-económico Occidental e introducir leyes en sus estructuras jurídicas que permitirían hacer avanzar el Socialismo.

Paralelamente, fueron hechos aquí y allá elogios a ciertos aspectos del Marxismo, revelando una afinidad difícil de imaginar que pudiera sostener un Papa.
Estos ataques contra el Capitalismo y el apoyo dado tanto al Socialismo y al Comunismo no son características de sólo Juan Pablo II. Incluso antes del Concilio, Juan XXIII en sus Encíclicas Mater et Magistra y Pacem in Terrae hizo lo mismo. Posteriormente, Paulo VI en sus Encíclicas Populorum Progressio y Octagesima Adveniens tomaron un camino similar. No obstante, me parece que en sus osados apoyos al Marxismo y al Socialismo, Juan Pablo II fue incluso más allá que sus predecesores. Por esta razón, considero oportuno denunciar esas audacias.
 

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Apoyo al Marxismo

En 1993, Juan Pablo II afirmó que la doctrina social de la Iglesia era el alma del Marxismo – una declaración ciertamente contraria al antiguo Magisterio de los Papas.[1] En la ciudad de Riga, en Letonia, hizo el siguiente claro elogio al Marxismo:
“Las condiciones históricas que dieron origen a este sistema [el Marxismo] fueron muy reales y serias. El sistema de explotación, al que un Capitalismo inhumano ha sometido al proletariado desde los inicios de la revolución industrial, representó una verdadera injusticia que la doctrina social de la Iglesia condenó abiertamente. En el fondo, esta última [la doctrina social de la Iglesia], fue el alma de verdad del Marxismo, gracias al cual puede presentarse de una manera fascinante en las mismas sociedades Occidentales.”[2]

Series sobre la pureza, parte II

 El divorcio, el amor libre y la Infancia dañada

Plinio Corrêa de Oliveira

Los países que admiten el divorcio viven encarando una contradicción: en primer lugar admiten el divorcio, pero entonces tienen que poner límites en él, de lo contrario, la familia se disuelve completamente y la sociedad entra en un caos moral.

Incluso con  estos los límites, el divorcio es siempre permitido en dos casos: cuando uno de los cónyuges comete adulterio, y cuando uno de los cónyuges golpea al otro. Una vez que el principio de divorcio es aceptado en la sociedad, no hay escapatoria - estos dos casos tienen que ser incluidos.

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Parejas alineándose para el "divorcio republicano" establecido por la Revolución Francesa.

En el caso de adulterio, uno de los cónyuges - supongamos que la mujer - se presenta ante el juez y dice: "Mi marido está cometiendo adulterio." El juez llama el marido, quien admite que es cierto. Así que, de acuerdo con las normas de la justicia, reconoce el hecho de que el marido se convierte en un acusado que se declaró culpable. Con ésto, el proceso judicial se cierra. El juez pronuncia el divorcio y que el matrimonio es ipso facto disuelto.

Desde hoy, un hombre que comete adulterio no se enfrenta a la censura pública - es un grave error moral del público, pero así es - el marido no pierde la cara por serle infiel a su esposa. El divorcio se convierte casi en una rutina sin ningún tipo de censura social.

En cuanto al caso de la violencia, imaginémonos a una pareja de ancianos en que la acusación de adulterio es menos probable que sea creída. La mujer se presenta ante el juez y dice: "Cada mañana, mi marido me lanza un zapato". Es algo que un anciano podría hacer a una mujer de edad. El juez llama al hombre y le pregunta si realmente hace ésto, y él lo admite. Él dice: "Sí, lo hago. He estado aguantando a esta mujer, que es absolutamente insoportable, por más de 30 años. No la quiero a mi alrededor por más tiempo, así que le tiro un zapato".

El juez le pregunta: "Entonces usted confiesa su culpabilidad." El hombre responde: "Yo no sólo confieso, lo proclamo. Y si continúo casado con ella, voy a seguir tirándole un zapato cada día". El juez responde: " Pero podría resultar herida". El hombre dice: " No me importa". Entonces, al final, el divorcio se concede.

En otras palabras, cuando una sociedad reconoce el divorcio en su legislación civil, se le concede cada vez que un cónyuge lo solicita. Después de que una ley de divorcio es aprobada, el número de disoluciónes de matrimonios aumenta a una velocidad galopante. Al principio, el número es pequeño, pero comienza a acelerarse con rapidez, en dirección a una situación de una especie de amor libre. Es decir, por casi cualquier razón uno de los cónyuges puede dejar el otro.

¿Cuáles son los resultados de ésto para el tamaño de la familia y la formación de los hijos?

El divorcio reduce el número de niños

Cuando el esposo y la esposa saben que van a permanecer juntos durante toda su vida, por lo general, no tienen ninguna preocupación especial por tener muchos hijos. Pero si los cónyuges no están seguros acerca de la estabilidad de su matrimonio, quieren tener el menor número de niños posible porque podría producirse un nuevo matrimonio y los hijos del matrimonio anterior se convierten en un inconveniente de sobra. Ellos son vistos como una fuente de problemas y gastos para la nueva unión.

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El matrimonio indisoluble produce familias grandes y sociedades estables

Imaginemos, por ejemplo, una pareja en que el marido está en su cuarto matrimonio y la mujer también en esta misma situación – algo que no es infrecuente en los países con el divorcio. Supongamos también, para el propósito de esta charla, que ambos siguieron la ley natural y tuvieron tantos niños como quisieron. ¿Cuál sería el estado psicológico y moral de los niños de la primera unión?

Ellos vieron a su madre pasando por todo tipo de maridos diferentes. Con cada cambio, tuvieron que adaptarse a una nueva orientación de un nuevo jefe de familia. Lo que suele ocurrir es que los niños son enviados a internados y colegios para sacarlos del camino, o  migran entre las casas de los padres divorciados. Después de cuatro matrimonios, esta mujer tendría una mezcla extraña de niños, cada grupo con diferentes características físicas.

Cuando llega el cumpleaños de uno de ellos, llama al niño por teléfono y le dice: "Hola cariño, ¿cómo estás? ¡Te quiero mucho! ¡Hoy recibirás un regalo maravilloso que compré para ti! ¿Ves que tu madre no te olvidó?. Te envío un beso grande. Adiós". Este es el tipo de afecto maternal que recibe el niño. En cierto modo es comprensible, porque si ella fuera a visitar a cada uno de sus muchos hijos de matrimonios anteriores, pasaría mucho tiempo en la carretera. Para evitar este tipo de situación, la tendencia de casi todas las mujeres en una sociedad con el divorcio es la práctica anticonceptiva.

El padre actúa del mismo modo. Si el hombre no es rico, tiene que trabajar más para pagar por sus muchos hijos de matrimonios anteriores. Él hace el sacrificio, pero a menudo de mala gana ya que los niños le recuerdan de las uniones amargas que hizo en el pasado. Estos niños se convierten en una carga para él, haciendo terrible su situación. Así que, normalmente, un hombre también aplica la práctica anticonceptiva.

Cuando el divorcio es legal en un país, los padres necesariamente evitan su descendencia.

Por lo tanto, si es cierto que un matrimonio indisoluble alienta a la procreación, también es cierto que el matrimonio con el divorcio conduce a un menor número de niños.

Por ello, los países que permiten el divorcio tienen tasas de natalidad, que son mucho más bajas que la de los países que lo prohíben.

El divorcio y la formación de los niños

Nada es más favorable para la formación de los niños que una vida familiar estable, donde el padre y la madre viven juntos, tienen una estima recíproca entre ellos y se apoyan mutuamente en la educación de sus hijos.

Nada puede ser más perjudicial para un niño o una niña que vivir en un internado y recibir orientaciones diferentes de su padre y de su madre con respecto a su formación. Esto rompe la autoridad paterna y la unidad necesaria para una buena formación. Nuestro Señor enseñó: "Todo reino dividido perecerá." Esto se aplica aquí también. Una formación sin unidad es precaria. Por lo tanto, el divorcio propicia la peor formación para los niños.

¿Cómo afectará el divorcio su estado mental?

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Es el niño el que sufre en un hogar destruído

Es evidente que un hogar tranquilo - un hogar donde reina la armonía - tiene un ambiente favorable para la salud psicológica de los niños. Por el contrario, si un hogar es dividido, un niño a veces se pondrá del lado del padre y, a veces, del lado de la madre. O si es llevado fuera de su hogar, tendrá pobres condiciones para desarrollar una sana psicología  y una personalidad estable. El niño de un hogar destruido, es probable que sea una persona nerviosa o inestable. Es otra mala consecuencia del divorcio.

Por lo tanto, control de la natalidad y la formación deficiente de los niños son los resultados normales de divorcio.

El amor libre y la descendencia

Si estos son los malos frutos del divorcio, imaginen los resultados del amor libre, que está apoyado oficialmente por el Estado en los países comunistas.

El amor libre desde el punto de vista jurídico es una situación en la que, en la práctica, el matrimonio no existe. Lo que se llama  matrimonio en Rusia, según la ley civil, es cuando un hombre y una mujer ante un empleado civil declaran que están viviendo juntos en el mismo lugar - nada más que eso. Si quieren separarse, sólo necesitan presentar un nuevo documento que reconozca que uno de ellos se cambió de domicilio. Se entiende así, que esa unión terminó. Eso es todo lo que se necesita. Esto no es muy diferente de lo que sucede en un gallinero. Si un gallo y una gallina pudieran pensar, se casarían - conforme a la ley comunista - hasta el momento en que uno de los dos fuese trasladado a otro patio.

Ahora imaginemos la situación de la mujer en Rusia. Si ella sigue la ley natural, en su edad de la fecundidad, podría quedar embarazada casi cada año. Es decir, tendría que pasar por todos los inconvenientes, riesgos y molestias de un embarazo cada año. ¿Valdría la pena hacer esto con cada nuevo “marido" que tiene? ¿Qué mujer querría tal situación? No vale la pena. La consecuencia es que en Rusia las mujeres están muy interesadas en evitar tener hijos.

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Mujer Rusa que acaba de abortar a sus hijos. La tasa promedio de abortos en Rusia es de 4 por mujer.

Los hombres, por razones similares, tampoco quieren esa responsabilidad. En un estado comunista, un "esposo" puede cambiar "esposas" de dos o tres veces al año. Imaginemos a un vendedor que viaja con frecuencia desde Moscú a Vladivostok. Él puede tener una "esposa" en cada ciudad en la que se detiene a vender sus mercancías. Podría acabar teniendo 20 o 30 niños, que le obligrían a tener un cuaderno especial sólo para hacer un seguimiento de ellos. ¿Quién quiere una situación como ésta? El resultado es que toma medidas para prevenir el nacimiento de cualquier niño. De lo contrario, su vida inmoral, lo llevaría a innombrables problemas y miserias.

De ahí sigue otra regla : si el divorcio tiende a limitar el número de hijos, el amor libre tiende a no tener hijos en absoluto.

Yo sé que entre algunas de las personas sencillas de Rusia, el amor libre no ha echado raíces. A pesar de que la Iglesia Cismática admite el divorcio, todavía tienen una tradición religiosa que los inclina hacia la indisolubilidad matrimonial. No obstante, con el propósito de esta charla lo que importa es la conclusión: que el amor libre se opone a la procreación y la descendencia abundante.

No es necesario demostrar aquí que el amor libre es contrario a la formación de los niños. Los hijos del amor libre están en condiciones mucho peores que las de divorcio. Asimismo, en un régimen donde se implanta el amor libre, el equilibrio psicológico de los niños está casi siempre alterado.

Por lo tanto, podemos concluir que el único lugar en donde el acto sexual se realiza de manera efectiva para el fin para el que fue destinado por Dios, está dentro del matrimonio indisoluble. El divorcio y el amor libre previene - en parte o casi en su totalidad - el nacimiento del niño y su buena formación. Son, por lo tanto, contra la naturaleza y contra la voluntad de Dios.

El divorcio y el amor libre también son censurables, porque, al final, no son más que disfraces jurídicos para la práctica de la impureza.

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Series sobre la pureza, parte I

Artículo publicado en la página Tradition in Action

Primeros principios sobre la pureza

Plinio Corrêa de Oliveira

En el libro Revolución y contrarrevolución, se muestra cómo la Revolución es un movimiento diabólico masivo que ha alcanzado al mundo contemporáneo y que tiene dos causas morales: el orgullo y la sensualidad.

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El gran cruzado Godofredo de Bouillon atribuía su fuerza a su castidad

Ya hemos hablado mucho sobre el orgullo en nuestro día a día, per nos hemos ocupado mucho menos de la sensualidad, ya que es un tema delicado. Ya que estamos aquí reunidos para una semana de estudios para los jóvenes, una charla sobre la sensualidad - lo contrario de la pureza - es sin embargo esencial. Así, en relación con el tema de la pureza, me ocuparé hoy en la relación entre el espíritu y la materia en la formación de los jóvenes.

Cuando uno aborda el tema de la pureza, existen dos malas posiciones que deben ser evitadas.

La primera es la posición que se adoptó hasta hace algún tiempo, en la que nunca los padres, maestros y líderes de la juventud trataron el tema de la pureza con sus hijos, alumnos o seguidores. En las clases de catecismo una breve mención se hizo al pasar, y eso fue todo. El resultado fue que una persona nunca recibió una orientación clara respecto de la pureza.

La segunda es la orientación opuesta, mucho peor que la primera, en la que los católicos progresistas debaten cuestiones sobre la pureza en todo momento. Tratan el tema en un lenguaje vulgar y vil, en términos que estimulan la sensualidad en lugar de ayudar a controlarlo.

El enfoque aconsejado por el papa Pío XI en su Encíclica Casti connubii es diferente de estas dos posiciones equivocadas. Según él, la cuestión de la pureza debe tratarse de forma clara en un lenguaje elevado y en el público, donde sólo las personas del mismo sexo están presentes. Los jóvenes deben saber todo lo que sea necesario al respecto.

Los pecados contra la pureza

Por lo tanto, me referiré a algunas de las razones por qué uno debe ser puro. ¿Qué quiere decir la Iglesia cuando se nos manda a mantener nuestra pureza? ¿Qué es la pureza? ¿Por qué debemos ser puros? ¿Por qué es algo noble, santo y piadoso?

Si sabemos las respuestas a estas preguntas, podremos admirar esta virtud mucho más. Admirándola, vamos a tener más entusiasmo por ella y seremos capaces de hacer una más  fuerte decisión para practicarla.

Hay dos mandamientos de la Ley de Dios con relación ala pureza. Ellos son el Sexto, "no deberás pecar contra la castidad", y el Noveno " No codiciarás la mujer de tu prójimo".

¿Qué es pecar contra la castidad?

Francamente, es practicar el acto sexual fuera del matrimonio. Por un acto sexual se entiende aquí el acto sexual con una persona del otro sexo. También se entiende que el acto sexual dentro del matrimonio no es un pecado, sino que es parte del plan de Dios que dijo: "Vayan, crezcan y multiplíquense." Por lo tanto, dentro del matrimonio se considera un acto honesto y común. Fuera del matrimonio quien lo practique comete un pecado.

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Verdad Olvidada: no hay más que una sola religión buena

Es muy común escuchar la siguiente pregunta: ¿Pueden existir varias religiones buenas?

La doctrina católica responde que No. He aquí la razón:

No, no pueden existir varias religiones buenas; pues no puede haber sino una sola religión verdadera. Así como no hay más que un solo Dios, no hay más que una sola verdadera manera de honrarle; y esta religión obliga a todos los hombres que la conocen.

1° Una religión, para ser buena, debe agradar a Dios. Pero como Dios es la verdad, y una religión falsa no podría agradarle, no puede aprobar una religión fundada sobre la mentira y el error.

2° No puede existir más que una sola religión verdadera, pues la religión es el conjunto de nuestros deberes para con Dios, y estos deberes son los mismos para todos los hombres. Y, a la verdad, estos deberes nacen de las relaciones existentes entre la naturaleza de Dios y la naturaleza del hombre. Pero como la naturaleza de Dios es una, y la naturaleza humana es la misma en todos los hombres, es evidente que los deberes tienen que ser los mismos para todos. Por consiguiente, la verdadera religión es una y no puede ser múltiple. Las formas sensibles del culto pueden variar; la esencia del culto, no.

3° Toda religión comprende tres cosas: dogmas que creer, una moral que practicar y un culto que rendir a Dios. Si dos religiones son igualmente verdaderas, deberían tener el mismo dogma, la misma moral, el mismo culto; y entonces ya no serían distintas.

Si son distintas, no pueden serlo sino por enseñar doctrinas diferentes acerca de una de estas materias y, en este caso, ya no son igualmente verdaderas. Por ejemplo, a esta pregunta: ¿Jesucristo es Dios? – Sí, dice un católico; – puede ser, dice un protestante racionalista: – no, contesta un judío; – es un profeta como Mahoma, añade un turco... Estos cuatro hombres no pueden tener razón a la vez; evidentemente uno sólo dice la verdad. Luego las religiones que admiten, aunque sólo sea una sola verdad dogmática diferente, no pueden ser igualmente verdaderas.

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El ecumenismo de la pastoral moderna sólo confunde y aleja a los verdaderos católicos de la Fe

Lo que decimos del dogma, hay que afirmarlo también de la moral: no hay más que una sola moral, puesto que ha de fundarse en la misma naturaleza de Dios y del hombre, que no se mudan. Lo mismo debe decirse del culto, por lo menos en cuanto a sus prácticas esenciales.

Ni la caridad ni el “martirio” pueden salvar a los no católicos

La herejía de la salvación universal nunca ha sido tan ampliamente y insistentemente predicada y creída como en los tiempos actuales. Por lo tanto, es oportuno recordar el texto de la Bula Cantate Domino del Papa Eugenio IV (del 4 de febrero de 1442), confirmada por el Concilio de Florencia. Claramente afirma que ni las obras de caridad ni siquiera el martirio de los no-católicos son útiles para su salvación. Si ellos no entran en la Iglesia Católica, van para el infierno. 
 
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 Concilio de Florencia
“La Santa Iglesia Romana, firmemente cree, confiesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia Católica, no sólo los paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse partícipe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno que está preparado para el diablo y sus ángeles [Mat. 25, 41], a no ser que antes de su muerte se uniere con ella; y que es de tanto precio la unidad en el cuerpo de la Iglesia, que sólo a quienes en él permanecen les aprovechan para su salvación los sacramentos y producen premios eternos los ayunos, limosnas y demás oficios de piedad y ejercicios de la milicia cristiana. Y que nadie, por más limosnas que hiciere, aun cuando derramare su sangre por el nombre de Cristo, puede salvarse, si no permaneciere en el seno y unidad de la Iglesia Católica.” (Papa Eugenio IV, Cantate Domino, Denz. n. 714)
 

Las mujeres jóvenes no deben dejar sus hogares

Artículo publicado en la página Tradition in Action

Traducción: El Cruzado

Frente a la creciente ola de feminismo en la sociedad junto con las seducciones de los placeres mundanos, Pío XII advierte contra los peligros morales en una alocución a las mujeres jóvenes. Indica un triple peligro: en primer lugar, para las mujeres jóvenes que abandonan sus hogares y familias para tener una carrera y ser independientes, en segundo lugar, para los matrimonios, y en tercer lugar, para toda la sociedad.

Este sano consejo del Papa - desafortunadamente olvidado hoy en día - debe orientar la vida de cada familia católica, sobre todo, si es una familia conservadora o tradicionalista.

Papa Pío XII

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Aquí mencionaremos el triple peligro que caracteriza nuestros tiempos.

Para la mujer:  En primer lugar existe el peligro para la mujer. Vamos a identificarlo en su forma extrema. Conocen la suerte de las mujeres jóvenes - sobre todo en las grandes ciudades - que dejan a sus familias cuando están las adolescentes listas para buscar trabajo. Se trata de un espejismo seductor: la independencia completa, la posibilidad de gastar dinero libremente, la libertad sin restricciones, la facilidad para hacer nuevos amigos, ir a cines y participar en deportes, salir con amigos para disfrutar de las salidas de los sábados y regresar el lunes escapando así de la vigilancia de los miembros de la familia.  Sin embargo, el alto salario del que se hacen con frecuencia muchas veces, es el precio pagado por la pérdida de su inocencia y pureza.

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¿Y qué pasa con las aptitudes naturales reservadas en la mujer con el fin de formar una familia? Son disipadas en el placer y la culpa.

Por supuesto que en este entorno de laxitud y de jóvenes descontentos, hay otro grupo quien es cada vez menos afectado por este gran mal, e incluso aquellos que, en medio de todos los peligros, saben cómo preservarse puros y fuertes.

Sería una ilusión, sin embargo, imaginar que este triste extremo [la laxitud de los jóvenes] se encuentra sólo en lugares lejanos y en las grandes ciudades del mundo. Lamentablemente se puede encontrar entre nuestras buenas amistades y ver el fatal camino que están siguiendo.

Para el matrimonio: A partir de lo ya expuesto, aparece un nuevo peligro para el matrimonio. Las mujeres jóvenes que se han descrito anteriormente, en general, no son elegidas para contraer matrimonio, y menos aún para los matrimonios que siguen la ley de Cristo. A menudo ellas mismas rechazan el matrimonio como una especie de cárcel. ¿Cuántas otras mujeres jóvenes son contaminadas por este mismo mal, aunque en menor medida?

Por otro lado, ¿cómo puede un hombre joven que vivió una vida disoluta en su juventud, ser fiel a su esposa y tener un matrimonio santo y casto? Conociendo el ideal Cristiano de los matrimonios que recién comienzan, que hemos tratado de enseñarle a las nuevas parejas que vienen a nosotros. ¿Cómo puede este ideal brillar y prosperar, si su presupuesto, una forma de vida y de cultura cristiana, tiende cada vez más a desaparecer?

Para la sociedad: Por último, el tercer peligro se refiere a la sociedad que siempre recibió su fuerza, el progreso y el honor, de la familia sana y virtuosa. Si uno destruye sus fundamentos religiosos y morales, las puertas se abren a los peores daños para las instituciones y al país.

(Sobre el apostolado de las niñas en la renovación de la sociedad,
Discurso a la Juventud Femenina italiana del 24 de abril de 1943
Documentos Pontificios, Petrópolis: Vozes, 1954, nn. 13-15)

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Esencia de la Herejía Progresista (parte 3)

¿SUSTITUCIÓN DE LA TEOLOGÍA?

 

Por el R.P. Fr. Alberto García Vieyra, O.P.
 
Tomado de La Quimera del Progresismo,
Colección Clásicos Contrarrevolucionarios,
Buenos Aires, 1981 - Extraído del blog El Cruzamante

 

Es de preguntarse cómo puede la teología católica llegar a los extremos de asumir y hacer suya una concepción del mundo y de la vida materialista y atea. Esto no es explicable más que por la sustitución de la teología revelada por cierta especulación sobre problemas humanos que prescinde de la teología, y aun de la verdadera filosofía.

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El progresismo desconoce la Tradición Católica. Por ejemplo, permite la comunión a indígenas en top-less contrariando el Catecismo (requerido para poder comulgar) y la moral católica. Foto de JPII en Papúa. Comentario de El Cruzado.

Existe realmente esa especulación que prescinde de la teología revelada y de la verdadera filosofía. Es un historicismo teológico, una antropología inmanentista y agnóstica, puesta en sustitución de la Teología. Por ella tenemos la puerta abierta para una concepción materialista del mundo y de la vida.

Esencia de la Herejía Progresista (2)

por el R.P. Fr. Alberto García Vieyra, O.P.

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Tomado de La Quimera del Progresismo,
Colección Clásicos Contrarrevolucionarios,
Buenos Aires, 1981

PROGRESISMO CATÓLICO

Llamóse Progresismo Católico (5) a la unión con fines políticos de comunistas y católicos.
En los años de la segunda guerra europea, el comunismo inicia la política "de la mano tendida", llamando a colaborar con ellos a los católicos. En 1947 surge la Unión de Católicos Progresistas, con la intención de compartir con los comunistas la acción política. Los progresistas no fueron a ellos para convertirlos de su ateísmo, sino para convertirse en sus auxiliares. Los comunistas estaban firmes en su postura atea y destructora.
Nunca la mentira de unirse a los católicos para colaborar en la paz pública fue tan perfecta, ni tan perfectamente creída por la ceguera mental del liberalismo católico.

Mientras los vagones descargaban sobre los hielos siberianos las víctimas del régimen más terrorista de la Historia, los artífices del terror y la miseria se constituían en Europa y América en los profetas del nuevo paraíso terrenal.

Justificar una concepción del mundo secularista con una concepción de la gracia falseada o seudo sobrenatural, sin intervención de la fe en las cosas humanas. En 1963 nace la revista Concilium, que llevará adelante la empresa del progresismo católico (Cf. ICI, 22 de mayo, 1967).

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Pablo VI recibe al dictador comunista yugoslavo, Tito. Marzo de 1971

Así el progresismo católico ensancha su campo de acción presentándose como mentor de la Iglesia, y dando su sentido propio hacia el protestantismo, el escatologismo y sus tendencias antiescolásticas al mundo de sus lectores, principalmente seminaristas y clérigos.

Estamos en presencia de un movimiento de grandes dimensiones; quizá el nombre de progresismo le resulta en estos momentos impropio; es un movimiento de inspiración protestante, humanista, liberal; se ha hablado también de sinarquía, masonería; apuntan tendencias hacia el marxismo como el "Movimiento cristianos para el socialismo" y el "Tercer Mundo Latinoamericano". En fin, es un movimiento complejo que se presenta como católico pero que siempre ataca la doctrina tradicional de la Iglesia. Realmente no estábamos acostumbrados a ver estos intentos renovadores que han acarreado la muerte de nobles empeños en sacerdotes, religiosas y religiosos; no es posible pensar en una renovación legítima cuando hubo tantas apostasías de la fe y de la religión; aun hoy día, las mejores vocaciones se ven malogradas por tener que "digerir" las reformas del "Concilio" paralelo. Hemos sido formados en el respeto al episcopado y a la jerarquía eclesiástica; ahora tenemos que estudiar cada caso, para ver si ese respeto se justifica o no. El amor por la Iglesia no puede encarnarse en realizaciones visibles; la libertad de cultos o las tenidas ecuménicas podrán respetarse, pero no despiertan ningún entusiasmo fuera de las fronteras de la nueva iglesia sin límites bien definidos con el protestantismo.

Extraído del Blog Católico: Cruzamante

El hogar o la carrera: un dilema para la mujer

 Traducción: El Cruzado
Artículo publicado en la excelente página Tradition in Action.

A continuación publicamos este indispensable artículo de la página Tradition in Action, como una guía para todas las madres.

Por Marian T. Horvat, Ph.D.

Un lector,  a quien llamaré la Sra. T., recientemente se encontró con un artículo de nuestra página web titulada ¿Madre o preescolar? sobre la necesidad de la presencia de la madre en los primeros años de la vida de sus hijos. Ella confesó que la hizo sentirse un poco insegura con su plan actual. Ella está considerando la posibilidad de estudiar medicina y de trabajar en conjunto con la crianza de su familia, y confesó que "no está completamente a gusto con este plan" aunque desea mucho estudiar y practicar la medicina.

Su carta continúa:

"Creo que lo que está diciendo en este artículo es que sólo la madre católica puede proporcionar la serena atmósfera amorosa, necesaria para el buen desarrollo del niño, y que su presencia es esencial para inculcar un sentido de seguridad y  confianza que le permitirá al niño  crecer  y llegar a ser un individuo sano y equilibrado. No estoy totalmente convencida de que lo que usted dice sea cierto aunque. ....

     "¿Estuvieron mujeres como, Santa Margarita de Escocia o  St. Clotilde, presentes en todo lo necesario para sus hijos?, o ¿es posible que podamos proveer de una educación sólida y guiarlos a la santidad sin  estar con ellos todo el tiempo? ¿Qué significa ser una madre católica? ¿Es simplemente que nuestra actual corrupción de la cultura ha hecho necesario que nos quedemos en casa? ¿O es esencial ser una madre católica en cuanto podemos serlo? ¿Hasta qué edad se debe estar presente? ¿No podría darse el caso en que existan centros de educación preescolar de calidad que permita a un niño  desarrollarse correctamente?

"Me encuentro en problemas porque no quiero sólo  criar a mis hijos y ocuparme de asuntos domésticos. Más importante, sin embargo, no quiero arriesgar la salvación de las almas de estos pequeños que han sido confiados a mi cuidado.

     "Le agradecería sus comentarios y todos los recursos que pueda conocer y que me puedan ayudar a poner los asuntos en una balanza.”

Agradezco la carta de la Sra. T y la consideración que muestra por mi opinión. También respeto su preocupación con respecto a criar bien a sus hijos. Su carta demuestra el loable deseo de poner los intereses de los niños y la familia antes de su propio interés.

En cuanto a las preguntas, la mejor ayuda que puedo dar es ofrecerle  la Doctrina Católica  que ella pide. Sabiéndola,  puede resolver sus propios casos concretos y muchos otros más fácilmente. Si yo le ofreciera consejos basados simplemente en mi autoridad: “Esto está bien y esto está mal”, ella podría entendiblemente responder: “Demuéstralo”, por lo tanto aquí está lo que enseña la Iglesia Católica.

La enseñanza de la Iglesia Católica

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Una madre trabajando con sus hijos en la casa

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Esencia de la Herejía Progresista (1)

En rigor, el tema pedido y que nos toca desarrollar es: la posición del Progresismo Católico en el cuadro de los pecados contra la fe.

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Por el R.P. Fr. Alberto García Vieyra, O.P.

Tomado de La Quimera del Progresismo,
Colección Clásicos Contrarrevolucionarios,
Buenos Aires, 1981
 

En verdad, el tema desborda el Progresismo Católico como movimiento político-social. Procúrase la explicación de algo más amplio, que llamaríamos las raíces teológico-filosóficas del mismo movimiento, presentado como búsqueda de adaptación de la Iglesia al mundo contemporáneo. Aquellas raíces han llegado a nutrirse con la savia malsana de la Teología Nueva, oscureciendo en lo posible la Teología auténtica y la fisonomía espiritual de la Esposa de Jesucristo.
Algún lugar debe ocupar este movimiento de adaptación, "aggiornamiento" y teología historicista entre los pecados contra la fe; tiene en su haber la muerte espiritual de muchos hermanos nuestros en el sacerdocio y fuera de él; tiene en su haber la agonía de un catolicismo vigoroso, incapaz de enfrentar las insolencias del error contra la Iglesia Católica y aun contra la catequesis más elemental.
El problema actual de este movimiento(1) es identificar o confundir: lo sagrado y lo profano; lo natural y lo sobrenatural; la Iglesia y el mundo; la Teología reducida o sustituida por una antropología naturalista; la concepción de un Dios lejano que no interviene en el mundo del hombre. Todo esto está en pugna con la teología católica y las enseñanzas auténticas de la Iglesia. Para aclarar digamos: el hombre se vuelve cristiano por el carácter sacramental del bautismo; buen cristiano por la gracia santificante y las virtudes infusas.
El problema actual de lo sagrado y lo profano, de la Iglesia y el mundo, etcétera, no puede resolverse en un problema de tensiones entre sagrado-profano, Iglesia-mundo (Schillebeeckx-Metz); o bien por el grado mayor o menor de autonomía de hombres o instituciones con respecto a la fe o a la religión; tampoco es problema para ser resuelto por las circunstancias históricas. Por eso es menester destacar el carácter de cristiano que el hombre recibe en el bautismo; por el cual deja el paganismo para entrar en el mundo nuevo de la fe.
Para la nueva iglesia, para la iglesia del progresismo católico, el hombre nace cristiano o semi-cristiano; para la Iglesia Católica, el hombre nace pagano; y en el acto del bautismo recibe el carácter y la gracia de cristiano.

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Se ha buscado una teología que justifique la adaptación de la Iglesia al mundo, de lo sobrenatural a lo natural, que ha abierto los caminos a los pecados contra la fe, a la herejía y a la apostasía; por lo menos, propone una "renovación de la vida religiosa" (como en las publicaciones CLAR), que conduce al abandono de la vida religiosa.
La teología "buscada" tiene, por lo menos, muchas afinidades con la de Miguel du Bay (Bayo) condenado por San Pío V el 1 de octubre de 1567.

¿Por qué constituyen verdaderos escándalos las reuniones ecuménicas?

Un lector nos preguntó de dónde había sacado el Sr. Juan Carlos Monedero tamaña insensatez de suponer que las  reuniones ecuménicas son CONTRARIAS a la doctrina católica.

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La ceremonia ecuménica de Asis: un supermercado de religiones y sectas, liderado por SS Juan Pablo II

Agregó, claramente indignado, que no sólo es una insensatez sostener aquel argumento, sino que además, demuestra una profunda incoherencia ya que esto - de ser cierto - sería prueba de que los Pontifices posteriores a Pio XII habrían TODOS desviado al rebaño del verdadero camino ya que enseñaron siempre el ecumenismo. Como tal tragedia no sería posible - una sucesión de Pontifices y autoridades eclesiásticas enseñando el error - todo ese asunto de que la Iglesia Católica condenaba el "ecumenismo" estaría mal fundado, sería una irreverente mentira o un argumento "sacado de contexto".

Nuestra respuesta la hacemos presente en esta nota que publicamos. Sin embargo, preferimos - reconociendo no tener formación teológica - dejar toda la argumentación a Su Santidad Pio XI para lo cual publicamos la Encíclica: "MORTALIUM ANIMOS".

Vea Ud. mismo si esta pequeña polémica es una infundada opinión del Sr. Monedero o si la Doctrina Católica es, efectivamente, así de intransigente. Le recomendamos los puntos 10 y 11.

Descargue el archivo llamado "Mortalium Animos" y saque su conclusión. Para descargarlo, lea completo este artículo y al final de él, encontrará el archivo.  Si tuviera problemas para descargarlo, envíenos un email a través del formulario de contacto y se lo haremos llegar.

Una vez que saque su conclusión, difunda esta fabulosa Encíclica.

¿Hasta Cuándo con Galileo?

Como es habitual, a la Santa Iglesia Católica se le achacan, sin razón, diversos males. Lejos de aceptar su infalibilidad y santidad, los liberales de siempre hacen uso de una creatividad asombrosa para responsabilizar a la Iglesia Católica por toda clase de males. Creatividad insipirada, por cierto, por el maestro del liberalismo, el demonio.

Qué dolor y que sana indignación para los católicos auténticos al ver que en este grupo de enemigos se encuentran tantos pastores y autoridades eclesiásticas. ¡Cuántos progresistas "católicos" se hacen eco de esos pedidos de perdón que inculpan injustamente a la Iglesia Católica! 

EL CRUZADO publica este artículo extraído del Curso de Apologética, del Rvo. P. Devivier.

                                                 +++

Proceso de Galileo (1)

PRIMERA PARTE

A. NOTICIA HISTORICA.-Galileo (1564-1642), sabio astrónomo y filósofo distinguido, nació en Pisa, aunque por su vida pertenece especialmente a Florencia.

 

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Galileo

En el principio del siglo XVII, adoptó la opinión del canónigo Copérnico (1473-1543), que sostenía la inmovilidad del sol y la rotación de la Tierra.  Solamente que, mientras Copérnico había podido enseñar esta teoría sin que nadie le opusiera reparo alguno, Galileo se vio sorprendido, el 24 de Febrero de 1616, por una censura de los teólogos (no de los cardenales) del Santo Oficio, en la cual se condenaban dos proposiciones relativas al movimiento de la Tierra, la una como formalmente herética, la otra como errónea a lo menos en la fe (ad minus in fide erroneam).

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Copernico

Al día siguiente, jueves 25 de Febrero, notificó el cardenal Millino al asesor y al comisario del Santo Oficio una decisión del Papa en la que ordenaba al cardenal Belararmino que hiciera comparecer ante sí a Galileo, para prohibirle que, en adelante, enseñara el movimiento de la Tierra.

Hasta aquí no hay lugar a discusión, pues no se encuentra palabra alguna de Paulo V que califique la doctrina del movimiento de la Tierra; por lo demás, no conviene olvidar que aquí se trata de un documento secreto y que nada tiene de común con una decisión ex cathedra dirigida a toda la Iglesia. (V. p. 136).
El jueves, 3 de Marzo de 1616, en sesión del Santo Oficio presidida por el Papa en persona, ordenó Paulo V al Maestro del Sacro Palacio publicar un edicto promulgando la condenación de los escritos de Copérnico por la Congregación del Índice. (2).

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SS. Pablo V

El 5 de Marzo de 1616, publicó la Congregación del Índice la condenación del sistema de Copérnico. Galileo continuó viviendo en reposo, en su casa de campo de Florencia, entregado a sus trabajos y gozando de la amistad y deferencias de Urbano VII. Entonces fue cuando, quebrantando las solemnes promesas que había hecho, publicó su Diálogo sobre los dos más grandes sistemas del mundo (el de Ptlolomeo y el de Copérnico). La obra fue denunciada a la Inquisición y, en una sesión del Santo Oficio, presidida por el Sumo Pontífice, Galileo fue condenado a retractarse de lo que llamaban sus errores, y a no tratar más, en lo sucesivo, la cuestión de la movilidad de la Tierra y de estabilidad del Sol; en cuanto a la nueva obra, fue igualmente condenada.
Como hijo obediente de la Iglesia, se sometió el astrónomo florentino, y el miércoles siguiente, 22 de junio de 1633, abjuró sus opiniones ante el Santo Oficio. Algunos años después (1642), murió con los sentimientos de la más acendrada piedad.

Un triunfo estratégico para las tinieblas

Editorial EL CRUZADO

La semana del 22 de Diciembre del 2008, SS. Benedicto XVI habría hecho una declaración pública contra la teoría de género. Esta teoría, es un sofisma que busca lograr la aceptación de la conducta homosexual y otros vicios en la sociedad contemporánea.

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La teoría de género desvincula el concepto de sexo masculino/femenino de la naturaleza de hombre/mujer. Esta teoría (que siendo tal, se define como “no demostrada”) sostiene que el rol sexual –“género”- es cultural y no biológico; es social y no determinado en la propia naturaleza humana por un designio de Dios; es una construcción social o un paradigma y no una condición natural del hombre. Así, el rol masculino puede ser tomado por una mujer o viceversa.
 
Un lector optimista, se manifestaba extasiado por la noticia en un correo que nos envió, ya que su esperanza – nos comentaba – era que Benedicto XVI fuera un restaurador de la Iglesia Católica en estos momento de profunda crisis en el mundo católico y en quienes dirigen el rebaño.

 La agencia ANSA (el 22 de Diciembre recién del 2008) informó que Benedicto XVI “recordó hoy la naturaleza humana de ‘hombre’ y ‘mujer’, contra la categoría ‘gender’ (género)”. Dijo aún el Pontífice, en el discurso a la Curia romana, en la audiencia de intercambio de felicitaciones con motivo de la Navidad: “No es una metafísica superada si la Iglesia habla de la naturaleza del ser humano como hombre y mujer y pide que este orden de la creación sea respetado”(1) .   

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Concordamos plenamente con lo que indica Su Santidad. En un mundo en el que el relativismo moral rige a la opinión pública – incluso en los medios católicos más “conservadores” – una declaración del Papa orientando a los católicos frente a la teoría de “género” y sus desviaciones, es más que acertada. ¡Cómo no alegrarse al oír un Papa conservador haciendo eco, cual catedral medieval, del infalible Magisterio Tradicional de la Iglesia! Sin embargo, esta conclusión podría ser prematura…


¿Cómo comprender entonces, la postura del Vaticano apoyando la despenalización de la sodomía frente a la ONU?

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El Padre Lombardi junto a Benedicto XVI


Hace un algunas semanas, publicamos una noticia impactante. Citamos la agencia Reuters: el portavoz del Vaticano – el P. Federico Lombardi- explicó la posición de la delegación de la Santa Sede en la ONU, sobre despenalizar la sodomía . Dijo que “el Vaticano pidió el viernes a todos los gobiernos del mundo que despenalicen la homosexualidad” y que "la Santa Sede sigue defendiendo que cualquier signo de injusta discriminación hacia las personas homosexuales debe ser evitado y urge a los Estados a suprimir los castigos penales contra ellos" (2)  Obviamente, cualquier tipo de trato injusto, falta a la caridad para con el prójimo, por lo que una “injusta discriminación” no puede ser compartida por un alma recta. Lo que nos llama la atención, al contrario, es que el Vaticano urja a los estados a suprimir la penalización de la sodomía. ¿Por qué lo hace?

Dos posiciones antagónicas frente a una misma materia: ¿qué pensar?

Si nos detenemos a analizar las noticias, observaremos que ambas representan dos posiciones esencialmente contrapuestas. La primera, hace primar la moral católica tradicional sobre la teoría de género. La segunda, abandona la defensa de la moral tradicional y le abre el camino a la teoría de género al promover la despenalización de la sodomía. 

Para formarse un criterio, un lector se preguntará: ¿Qué enseñó siempre la Iglesia al respecto? ¿Qué implica la despenalización de la homosexualidad? ¿En qué radica su incompatibilidad con la tradición católica?

Primero, se debe comprender cuál es la posición de la Iglesia Católica al respecto

En el Antiguo Testamento
En el Génesis (Gén. 19) Dios castiga a Sodoma y a Gomorra, arrasando las ciudades por haber caído en la degradación moral, incluyendo la aceptación del pecado de la homosexualidad. Tenemos la primera enseñanza de cuánto desagrada a Dios este vicio contra la naturaleza.

En el Levítico, libro del Antiguo Testamento, encontramos otras condenas a los actos homosexuales: “No te acostarás con un varón como se hace con una mujer, es cosa execrable” (Lev. 18, 22).
“El hombre que se acueste con varón, como se acuesta con una mujer, ambos han cometido una infamia, los dos morirán y su sangre caerá sobre ellos” (Lev. 20, 13)

Cuando el pastor se transforma en lobo, el rebaño debe en primer lugar defenderse

DOM GUERANGER O.S.B.

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“Cuando el pastor se transforma en lobo, el rebaño debe en primer lugar defenderse...en el tesoro de la Revelación, hay puntos esenciales respecto a los cuales todos los cristianos, en virtud de su propio título de cristianos, tienen el conocimiento necesario y la obligada custodia...Los verdaderos fieles son los hombres que encuentran en su propio bautismo, en tales circunstancias, la inspiración para saber cómo comportarse; no así los pusilánimes que bajo el pretexto aparente de sumisión a los poderes establecidos, esperan para hacer huir al enemigo o para oponerse a sus ataques, un programa que no es necesario ni siquiera se les debe dar” (El año litúrgico, fiesta de San Cirilo de Jerusalén,).

Los modales hacen la vida más fácil

 A continuación, el cruzado publica este artículo de nuestra página amiga Tradition in Action, que nos muestra la importancia de los buenos modales y la ausencia de éstos en nuestros días.

Traducción: El Cruzado

Marian T. Horvat, Ph.D.

"¿A qué llevan todas las normas de etiqueta y los modales? Apuesto a que alguna antigua dama Inglesa o Francesa con rizos, inventó todo sólo para que el resto de nosotros se sientiera estúpido. "

Todos hemos oído hablar acerca de esas denuncias sobre los modales, que son sólo meras convenciones que se interponen en el camino del buen pionero americano, camino recto en la verdad y vida sencilla. Que las reglas de etiqueta social son amenazas a la libre expresión y a la libertad. Que realmente no significan nada. 

De hecho, nada podría estar más lejos de la verdad.

Los modales y las cortesías, las costumbres y convenciones no se desarrollaron con la idea de hacer la vida más difícil para los hombres y las mujeres. Tenían un propósito que era exactamente lo contrario: hacer la vida más amena en las necesarias relaciones de existencia, y más llevadera en los inevitables momentos difíciles. En lo más profundo de las buenas costumbres hay  algo tan carente en nuestros días, lo cual es, la consideración por los demás. Los buenos modales no se crearon artificialmente, sino que, se basaron en la auténtica consideración por el respeto a  los demás.

Si hoy en día, la consideración por los demás está tan carente y las relaciones sociales  tan destrozadas, creo que podemos decir con seguridad, que una de las razones es porque las buenas costumbres y la cortesía normal han sido consideradas como  innecesarias y superfluas. Lejos de ser superfluo, la mayoría de las normas desarrolladas son el resultado de una ética común y un código moral. Algunos ejemplos pequeños pero ilustrativos a continuación.

Los modales tienen significado

Cada libro de etiqueta nos enseña que uno no debe morder una rebanada completa de pan. El hombre o mujer, bien educados, parten un pequeño trozo para comerlo. Esta regla de partir el pan en bocados no fue hecha por fastidiosas señoras victorianas en el té de la tarde. Esto se remonta a la época del Antiguo Testamento, cuando la costumbre de la mesa era que los restos se juntaran y se les dieran a los pobres  después de la comida. En consideración por aquellos que reciben los restos, uno rompe sólo la parte del pan que se comerá. Así pues, la expresión, partamos el pan juntos.

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La caridad estableció  que sea una regla de la mesa el partir sólo el trozo de pan que se comerá.

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Vestirse bien ¿vanidad o virtud?

El cruzado publica este artículo, sobre cómo uno debería vestirse, del profesor Plinio Correa de Oliveira publicado en nuestra página amiga Tradition in Accion.

Prof. Plinio Correa de Olivera

Recibí algunas preguntas acerca de la forma en que uno debería presentarse. Las responderé una por una.

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La vestimenta debe representar la dignidad del hombre. Arriba, el Duque de Albe, un grande de España.
Point de Vue, October 26, 2005

Pregunta: ¿Por qué debemos vestirnos bien? Acaso el preocuparse de tener una buena presentación ¿no es una manera de favorecer la vanidad?

Respuesta: El razonamiento detrás de esta pregunta es el siguiente: El hombre debe evitar todo lo que propicia el pecado. Ahora, el vestirse bien puede propiciar la vanidad, que es una forma de pecado. Por lo tanto, uno debería evitar vestirse bien.
 
Permítaseme aplicar este razonamiento al tema del estudio. Estudiar puede propiciar la vanidad. Por lo tanto, se debe evitar estudiar.

Lo mismo podría aplicarse también a la higiene. Mantenerse uno mismo limpio, puede propiciar vanidad. Por lo tanto, se debe evitar la ducha y el baño.

Si uno siguiera aplicando este razonamiento a las diferentes esferas del comportamiento humano, al final, la situación ideal para la práctica de la virtud sería la barbarie. La barbarie es la consecuencia lógica de este razonamiento. Pero esta es una conclusión absurda. Ahora, todo lo que lleva a lo absurdo es falso. Por lo tanto, este silogismo es falso.

La verdadera respuesta es que en todo lo que hace el hombre, puede entrar el abuso. Uno puede abusar de la inteligencia, de la cortesía, del vestirse bien, e incluso de la virtud, ya que una persona puede ser orgullosa de la virtud que practica. Esta no es una razón para abandonar las costumbres civilizadas, sino que deben ser practicadas con un ojo vigilante vuelto hacia la reducción y el control de la vanidad.

Un hombre civilizado se presenta a sí mismo limpio y decente, con la dignidad que exige su condición social. Al hacer esto, se demuestra el respeto que tiene para sí mismo y el respeto que tiene a Dios, quien siempre está en su presencia. Cada uno de nosotros es digno de respeto porque fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, bautizados en la Iglesia Católica, transformados en templo del Espíritu Santo, y elegidos por la Virgen para servir a ella. Por lo tanto, debemos presentarnos a nosotros mismos, en concordancia a esta dignidad.

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